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Tres años y ocho meses después de que se descubriera el robo de 154 kilos de droga en los calabozos de la Jefatura Superior de Policía de Sevilla, la juez de Instrucción ha dictado auto de procesamiento contra el exagente Lars y su socio M.A.N. así como las esposas de ambos. A Lars y su mujer junto con su socio los acusa de un delito continuado de robo con fuerza y otro contra la salud pública en su modalidad de sustancias que causan grave daño a la salud. Y a la mujer del socio la acusa de un presunto delito de blanqueo de capitales.
El auto, firmado por la juez de instrucción número 19 de Sevilla y al que ha tenido acceso ABC, explica que todos se enriquecieron con la venta de droga que el exagente estuvo sustrayendo desde finales de 2006 a junio de 2008 y que fue cambiado por otros paquetes preparados y rellenos de yeso, sacarosa, cacao y otros que volvía a meter en los calabozos sustituyéndolos los auténticos. Todas esas sustancias fueron vendidas en el mercado ilícito obteniendo con ello ganancias de más de cuatro millones de euros. La droga sustraída fueron 56,7 kilogramos de heroína y 97,7 de cocaína y fue sacada de las dependencias policiales en seis ocasiones diferentes. Más tarde esa droga fue intervenida por la Policía en distintas operaciones contra los narcos que la compraron.
Las fianzas impuestas a los tres primeros son cuatro millones, lo que obtuvieron con la venta; a la mujer del socio 250.000 euros de fianza. Según la juez, M.T.M.S., la mujer del exagente intervino en la colocación de estas ganancias. Compraron pisos, plazas de garaje, apartamentos en la playa, un coche o varias motos además de participar en sociedades. El expolicía, entonces destinado en la Udyco, accedió al calabozo de los sótanos de la Jefatura de Policía utilizado para almacenar la droga incautada. Para ello usó una copia de las llaves que tenía por sus atribuciones. En esos calabozos se almacenaba gran cantidad de droga pero «no contaban con las más elementales medidas de seguridad».




