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MADRID
Una recuperación «lenta y vulnerable». Un déficit público que no cumplirá con los objetivos de Bruselas en 2012. Una recesión del -1,3%. En definitiva, un año para olvidar, en el que no se creará empleo y la Seguridad Social continuará engrosando su déficit fue el panorama que ayer dibujó el servicio de estudios del BBVA en sus previsiones económicas. Pocas esperanzas y muchos síntomas desalentadores para la economía española. De signo negativo.
Así, el estudio presentado ayer señala que la economía española entrará en recesión en 2012, con un dato de crecimiento del -1,3% tras cerrar 2011 con un -0,3% en el último trimestre. Y solo iniciará una «lenta y vulnerable» recuperación, con una expansión del 0,6% en 2013. La actividad económica tocará fondo «entre el segundo y el tercer trimestre de 2012», según indicó Rafael Doménech, economista jefe y responsable del banco para la economía española. Y alertó: con estas perspectivas, «en 2012 se perderán 2.000 empleos diarios».
Según la entidad, este año se podría llegar a los 5,7 millones de parados, con un desempleo por encima del 24% en 2012 y que rozaría el 25% durante el primer trimestre de 2013. Para evitar que la caída del PIB devenga en hecatombe laboral, Doménech señaló la importancia de la reforma que el Gobierno aprobará mañana para aumentar la flexibilidad del mercado trabajo.
En cuanto al ajuste fiscal, una de cal y otra de arena. Frente a un déficit público estimado del 8,2% en 2011, España tampoco cumplirá con los objetivos de desviación fiscal en 2012, al alcanzar un dato del 5,3%, más de un punto superior al 4,4% pactado con Bruselas. «Un ajuste de tal profundidad es más que suficiente», argumentó Doménech, y señaló que el déficit estructural será del 2,4%, dato menor que el previsto, gracias al aumento de la eficiencia del sector público. Para 2013, la entidad estima que se cumplirán los objetivos pactados con Europa, con un déficit del 3%.
Éxito de colocación
Entre los signos positivos destaca la barra libre de liquidez del BCE, que permitirá que el diferencial de deuda española continúe estable. Ayer el Tesoro público realizó una emisión sindicada de bonos a diez años, en la que colocó 4.000 millones con un interés del 5,4%, con una demanda de casi 8.000 millones.






