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Marzouki, elegido mandatario en la Primavera Árabe, pretende curar viejas heridas entre los cinco países de la región
El presidente de Túnez, Moncef Marzouki, se encuentra de viaje oficial en Marruecos. La visita, de tres días, es la pirmrea etapa de una gira ergional con la que el mandatario pretende acercar a los cinco países del Magreb. El presidente ha sio recibido a pie de avión por el rey Mohamed VI antes de que ambos se traladaran hasta el palacio real.
"Vamos a trabajar este año para restablecer la cohesión cin nuestros hermanos argelinos, marroquíes, libios y mauritanos con el objeto de resucitar el gran sueño de la Unión Magrebí, congelada desde hace años", dijo Marzouki, un antiguo opositor al extinto régimen de Ben Alí, en una entrevista cocnedida a la agencia oficial Map.
Marzuki ha sido aupado al poder gracias a la revolución popular en la que fue defenestrado el anterior jefe de Gobierno, Zide El Abidine Ben Ali, huído del país. Mientras, en Marruecos, los islamistas se hicieron con la victoria en las elecciones generales de noviembre y cuentan, por primera vez, con un jefe de gobierno de esta formación, Abdelilah Benkirán.
Son cinco las libertades que el presidente tunecino ansia establecer, según ha declarado ante su visita a Marruecos: la de circulación, la de residencia, la de trabajo, la de invertir y la propiedad y la de participacion en los comicios municipales. La nueva unión no debe olvidar los cambios experimentados a la sombra de la Primavera Árabe por dos de los socios, Túnez y Libia.
La Unión del Magreb Árabe (UMA) es un organismo casi muerto desde su nacimiento en 1989 principalmente por el enfrentamiento entre Rabt y Argel por el conflicto del Sahara Occidental. Ambos países mantienen además su frontera terrestre cerrada desde que en 1994 Marruecos acusó a los argelinos de estar detrás de un atentado terrorista que acusó la muerte a dios españoles en Marraquech.
La reciente visita del ministro de Exteriores marroquí a Argel, donde se reunió con su homólogo y con el persidente Abdelaziz Buteflika, es considerada como un paso positivo en el objetivo de tratar de romper el hielo. Ambas partes trataron de evitar durante las reuniones abordar el asunto del Sahara y de la frontera para que las chispas impidieran avances en otros asuntos.
La realidad es que, a pesar de las buenas palabras, los dos vecinos mantienen posturas bastante alejadas, por no decir totalmente opuestas, en cuanto a la ex colonia española. Rabat acogerá a finales de este mes una reunión de los cinco ministros de Exteriores de la UMA.
Horas antes de la llegada de Marzouki a Rabat, el presidente saharaui, Mohamed Abdelaziz, le hizo llegar una carta en la que le pide que actue como intermediario ante Marruecs para lograr la autodeterminación del territorio en disputa.








