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La marcha concluirá mañana con una manifestación ante la Delegación del Gobierno en La Coruña
Aunque el mar es su aliado, esta vez han confiado en el poder de sus propias piernas. Cerca de 125 delegados sindicales y trabajadores de los astilleros de Ferrol iniciaron ayer el camino que les llevará a reunirse, mañana, con el delegado del Gobierno, Samuel Juárez, en búsqueda de una solución que ponga fin a la peor crisis del sector naval público «de la historia».
En total, sesenta kilométros, los que separan Ferrol de La Coruña, para hacerse ver y escuchar. Quieren trabajar y, para ello, pedirán al ejecutivo central estatal que formalice la contratación de la sexta fragata F-100, comprometida tras la reconversión naval de 2004, y que se apruebe la construcción de un dique flotante para reparaciones de megabuques.
El pistoletazo de salida lo dieron pasadas las nueve de la mañana en la puerta de Navantia para dirigirse hacia Fene, lugar en el que se ubica la antigua Astano. La primera parada tuvo lugar en Pontedeume, para seguir hacia Miño. En ambos municipios fueron recibidos por el alcalde. Durante la jornada de hoy, la marcha continuará hasta llegar a Oleiros, donde también tienen prevista la reunión con el Ayuntamiento de la localidad a última hora de la tarde.
Mañana será el gran día. A los delegados sindicales se les sumarán cuatro mil trabajadores que viajarán en sesenta autobuses hasta la entrada de La Coruña. Allí, todos juntos, comenzarán una protesta que finalizará con la reunión, a las 10.30 horas con Juárez. Tras la entrevista se celebrará una asamblea. Según información de los sindicatos, se calcula que diecisiete mil puestos de empleos directos e indirectos podrían estar en peligro en toda la comarca.
En concreto, seis mil profesionales del naval ya podrían quedarse sin carga de trabajo tras esta primavera, momento en el que Navantia finalice los dos megabuques para la Marina de Australia, más la Fragata F-100 Cristobal Colón. Además, la crisis económica ha ralentizado o congelado los programas navales internacionales de varios países, como Turquía o Suráfrica donde el grupo naval exploraba sus opciones para concursar a la renovación de su flota.
Ante la desesperación del naval ferrolano, la Xunta mueve pieza. El conselleiro de Economía, Javier Guerra, expresó ayer su «preocupación» ante la grave situación del sector y aseguró que la Administración autonómica está haciendo todo lo que «está en su mano» para que la industria naval recupere toda su «pujanza».
Guerra reafirmó el apoyo de la Xunta a la construcción del dique flotante, como había mantenido tras una reunión con el alcalde de la ciudad, y como demandó, sin respuesta, a Navantia el pasado año. Desde Santiago también se entregó el pasado lunes al ministro de Industria, José Manuel Soria, una solicitud para levantar el dique que exigen los empleados de Navantia. «Fuimos los que presentamos el proyecto técnico, los que presentamos el plan y ahora el ministro tiene encima de la mesa nuestro compromiso», indicaba Guerra al lamentar la pasividad del Gobierno de Zapatero, quien no hizo «absolutamente nada» por el astillero.




