La ilusión de todos aquellos que se han levantado contra gobiernos autoritarios y dictatoriales en la denominada Primavera Árabe no se ha visto compensada con una mejora en la libertad de Prensa, según el informe anual de Reporteros Sin Fronteras (RSF)presentado el martes. Pakistán, por segundo año consecutivo, es el "país más peligroso del mundo" para informar.
Este movimiento popular "provocó, en la mayor parte de los gobiernos afectados, un afán cerciente de censura, sobre todo a través de internet y de las redes sociales, que se convirtieron en vehículos de transmisión de información de primer orden", considera el informe de RSF. Esta tendencia de las autoridades de países como Libia, Egipto, Bahréin o Siria, van en contra de cualquier tendencia democratizadora. Los citados son "países altamente peligrosos para ejercer el periodismo, con un saldo considerable de profesionales asesinados, encracelados, y agresiones de todo tipo".
En África, «la vida de un periodista vale poco», concluye el informe
Frente al desolador panorama que dibuja la ONG apenas se vislumbran avances como los apreciados en tres países pobres de África: Malí, Mauritania y Níger, tres estados azotados por el terrorismo, especialmente la presencia del Al Qaida del Magreb Islámico (AQMI) y la delincuencia organizada.
Pero la realidad es que en África "la vida de un periodista vale poco" frente a los desmanes de gobiernos dictatoriales y corruptos así como de grupos que aspiran al poder. El ejemplo de Somalia, sumido en la guerra y el desgobierno, sigue siendo "desolador".
Narcotráfico y corrupción, enemigos
En América Central y del Sur el narcotráfico y la corrupción suponen, según RSF, un contrapeso importate de la libertad de Prensa, expecialmente en países como México, Honduras, Perú, Brasil, Ecuador y Colombia, a pesar de que este último se aleja de las "escandalosas cifras del pasado" en cuanto a muerte de reporteros.
En Afganistán, Irak, Irán y Pakistán el "integrismo islámico" es la principal causa de "violencia" contra los medios. Pakistán permanece, por segundo años, como "el país más peligroso del mundo" para los informadores. En esta parte del mundo no hay que olvidar los abusos de las autoridades chinas, a la cabeza en número de periodistas (30) e internautas (70) encarcelados.
En Europa la ONG tampoco esconde que está habiendo retrocesos, como ocurre con la nueva legislación inconstitucional aprobada por Hungría, un país miembro de la UE, o la persecución a que son sometidos decenas de periodistas en Turquía bajo la aplicación de la ley antiterrorista.







