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Los socialistas catalanes han tomado nota de la buena predisposición al diálogo del nuevo secretario general del PSOE, Alfredo Pérez Rubacaba, quien ayer se vanagloriaba de ser probablemente «el secretario general que mejor se lleva con el PSC». Por eso la Ejecutiva catalana decidió ayer, en su primer encuentro tras el congreso del PSOE, poner sobre la mesa de Rubalcaba la propuesta de revisión del protocolo de relaciones entre PSC y PSOE. Una negociación que la parte catalana quiere «abrir ya, sin prisa pero sin pausa», tal y como lo formuló el portavoz catalán, Jaume Collboni.
Se trata de uno de los mandatos más claros emanado del cónclave que el PSC celebró en diciembre, en el que la nueva dirección consiguió acallar la reivindicación de un grupo propio en el Congreso a cambio de comprometerse a abrir esta negociación con la nueva dirección del PSOE.
Una negociación en la que el primer secretario del PSC, Pere Navarro, reclamará a Rubalcaba una «nueva articulación y participación de los diputados del PSC» en el Grupo Socialista, que pasa de entrada por dos propuestas muy concretas: cambiar el nombre del grupo por el de Grupo Socialista Federal y crear una comisión paritaria PSC-PSOE para fijar la postura del grupo en las cuestiones de ámbito catalán. En otras palabras «el nuevo PSC será más PSC que nunca siguiendo los acuerdos de su congreso», destacó Collboni, quien aseguró que este planteamiento se hubiera puesto con igual celeridad sobre la mesa si la ganadora en Sevilla hubiera sido Chacón. «Las virtudes de Rubalcaba son la capacidad de liderazgo y el diálogo», añadió, y «a ellas nos acogemos para abrir esta nueva etapa». Porque esa fue la otra gran conclusión de la Ejecutiva de ayer, tras el fracaso de Chacón, el PSC opta por «pasar página» del desencanto con el que regresan de la capital hispalense, según ellos más por el «juego sucio» que por «la derrota por la mínima ante un rival muy poderoso».
Probablemente el más claro en este sentido fue el secretario de Acción Política del PSC, Antonio Balmón, quien denunció presiones para evitar la victoria de Chacón. A su juicio, que el extremeño Juan Carlos Rodríguez Ibarra, asegurara que la exministra era «Zapatero con faldas» supone «traspasar las fronteras». Por su parte, la exconsejera Montserrat Tura, identificada con el sector más catalanista del PSC, cree que su formación no tendrá «más remedio» que votar de forma distinta al PSOE en el Congreso si no hay cambios en el socialismo español.





