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Los jugadores del Real Madrid se saben de memoria la libreta de Mourinho: «La Liga se gana fuera». Triunfar a domicilio exige un cambio de chip. «Hay que extremar la vigilancia en las acciones de estrategia. La presión desde arriba. No dejar moverse al rival en los primeros veinte minutos, cuando tiene toda la fuerza. Explosión física para marcar los primeros y frenar el ímpetu del enemigo y de su afición. Y sentenciar, si se puede, después». El entrenador ha inyectado a sus hombres una obsesión que ya escucharon, en forma de lamento, la pasada temporada. El entrenador explicó a su plantilla que perdieron el campeonato por sus fallos a domicilio, no por perder con el Barcelona. La derrota en Pamplona y los empates ante el Mallorca, el Levante, el Almería y el Deportivo significaron once puntos letales.
La respuesta ha sido magnífica en el segundo asalto al título. El portugués lidera un conjunto que establece récords en las salidas. Lleva ocho triunfos consecutivos lejos del Bernabéu. Si vence en Vallecas el 26 de febrero igualará la plusmarca del club, nueve triunfos, que posee Pellegrini.
Mejor con Lass y Coentrao
Los hechos dan la razón a Mourinho. El liderato madridista se basa en su rendimiento en cancha contraria. Veintiocho de los cincuenta y cinco puntos los ha conseguido fuera de la capital. En las primeras once salidas de la pasada Liga solo logró veintiuno. Siete puntos menos. La diferencia que posee actualmente sobre el equipo de Guardiola. Los azulgrana han perdido trece puntos lejos del Camp Nou. Los blancos, cinco. El líder, en efecto, se hace fuerte en los viajes. [Clasificación de la Liga]
El Madrid sufrió un momento grave que superó con una revolución que no se ha detenido. El equipo regaló cinco puntos y Mourinho tomó decisiones drásticas. No podía pasar otro año sin un título importante. La derrota en casa del Levante y el empate en Santander significaron un borrón y cuenta nueva. Provocaron una revolución. Carvalho perdió la titularidad. Marcelo ha dejado su sitio a Coentrao en los encuentros que exigen una defensa recia. Di María y Callejón sentaron en un momento dado a Ozil y Kaká, hasta que reaccionaron y volvieron a demostrar su alto nivel. El resultado de esta dureza del entrenador ha sido la consecución de 24 puntos consecutivos a domicilio.
El entrenador impuso su disciplina ante los jugadores porque su objetivo fundamental es la Liga. Quien no cumpla no juega. Tiene futbolistas para dominar en casa y gladiadores para afrontar las batallas fuera. Lass es un valor de guerra. Coentrao equilibra la retaguardia.
Número uno de Europa
La velocidad en el contragolpe y la firmeza en la defensa son el alma de toda su estrategia en las salidas. El Madrid ha marcado 24 goles y solo ha recibido cinco. Cristiano ha firmado ocho. Higuaín, seis. Casillas se siente más seguro en las visitas, con un sistema destructivo sólido. En el Bernabéu le han hecho doce tantos. El balance del proyecto de Mourinho es que su equipo es el mejor de Europa a domicilio, con 28 puntos. El Manchester United tiene 27. El secreto es que su ideario táctico no entiende de nombres. Kaká y Ozil lo entendieron.





