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Charlotte Brontë mantenía en secreto su amor hacia su profesor, el belga Constantin Heger, al que enviaba románticas cartas pese a que éste era bastante mayor que ella, estaba casado y tenía hijos.
Heger destruyó las misivas, pero su esposa las recuperó de la basura, las reconstruyó y conservó. Una de ellas, escrita en francés, dice así: «Si mi maestro me retira su amistad, no tendré esperanza».
En otra, con un epílogo en inglés, puede leerse: «Debo decirle algo en inglés -Me gustaría haberle escrito más cartas alegres porque cuando las termino y releo las encuentro bastante oscuras- pero perdóneme, mi querido maestro, -espero que no le irrite mi tristeza- según las palabras de la Biblia: "La boca habla de la abundancia del corazón", y realmente me cuesta mucho trabajo estar alegre desde que creo que no volveremos a vernos».
Esta última carta fue escrita en 1844, dos años después de que Brontë, que por entonces tenía 28 años, conociera a Heger, su tutor, y tres años antes de la publicación de «Jane Eyre», su primera gran obra.
La historia que Brontë protagonizó en su vida personal pudo inspirar la trama de su novela «Villette», publicada en 1853 y en la que cuenta las desventuras de una joven por su amor no correspondido hacia un profesor belga.
Confesión en el lecho de muerte
Según recoge «The Telegraph», cuando su hija le mostró a Heger las cartas en su lecho de muerte, Charlotte Brontë ya había fallecido a los 38 años siendo una reconocida escritora. La familia decidió entonces ocultar la correspondencia y el amor de la autora hacia Heger fue omitido con mucho tacto de una biografía escrita por su amiga, Elizabeth Gaskell.
Rachel Foss, de la Biblioteca Británica, dijo al «Telegraph»: «Pese a haber sido quemadas, vendidas, cortadas y destruidas, es increíble que estas cartas hayan sobrevivido. Es muy sugestivo y conmovedor ver los puntos de sutura, te da la sensación de que tenían una historia que contar».
La obra «Love Letters: 2000 Years of Romance» está editada por la Biblioteca Británica e incluye correspondencia de Oscar Wilde, Henry VIII, Rupert Brooke y Lord Nelson.







