La California de Moto Guzzi, que en su origen hace casi cuatro décadas derivaba de la V7, variaba sobre aquello el sillón y añadía maletas y un generoso parabrisas, lo que derivaba en una moto 100% touring, muy rutera.
En su larga trayectoria, que ha supuesto un éxito comercial innegable (más de 50.000 unidades vendidas, incluso a la policía de Los Ángeles y el cuerpo oficial de escoltas y comitivas italiano), ha experimentado cambios a mejor que, sin embargo, no han alterado su esencia primigenia.
Muchos de ellos se han centrado en su propulsor bicilíndrico para capacitarlo a las sucesivas normativas de emisiones, pero también a la demanda de los clientes (menores vibrciones, mayor fiabilidad...) Empezó en 750 cc, luego subió a 850 y en los año 80 ya daba 1.100 cc, añadiendo inyección electrónica en la década de los 90.
Ahora, y al hilo del 90 aniversario de la compañía, los responsables de Moto Guzzi han presentado una rutilante versión (254 kg) decorada en naranja metalizado y blanco Diamente, con manillar tipo cuerno de vaca, soportes de inoxidable en el parabrisas, asiento de cuero fabricado de forma artesanal, placa numerada de la serie (que es limitada), llantas de radios, guardabarros y antinieblas vintage.
Su bicilíndrico de 74 CV/94 Nm cuenta con inyección Weber Marelli IAW, mientras que la parte ciclo aplica componentes de primera, entre ellos horquilla Marzocchi con botellas de 45 mm y doble amortiguador trasero, o frenos Brembo con doble disco frontal de 320 mm y pinzas de cuatro pistones.



