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Hay muchas manos importantes, hay manos que controlan artilugios peligrosos, manos que conducen, manos que diseñan, manos que dan cariño
“¡Menudo pase de pelota!”, aseguraba entre signos de admiración unos de los primeros interpelados. Su respuesta venía después: “Cuando vi en el telediario a Iker Casillas empujando sus manos para dejarlas impresas en no sé qué material blancuzco, con una sonrisilla forzada en la que me pareció intuir su propia conciencia de la inutilidad de lo que hacía, mi primera y prácticamente última idea fue que la noticia era absurda. Sin embargo, tras ser requerido para reflexionar sobre el tema de las manos, y más viniendo de cirujanos y médicos, no he podido evitar relacionar las manos del portero con las del Dr. Cavadas, famoso por haber realizado el primer trasplante de antebrazos completos en el mundo, y recientemente por haber llevado a cabo el primer trasplante simultáneo de ambas piernas. A la vista de la limitación del espacio con que dispone el autor de esta columna recomiendo un ejercicio: escriban en Wikipedia “Cavadas", luego vayan a Marca.com y pongan "Casillas". Después de leer ambas reseñas ya estarán en condiciones de elegir libremente de quién se hacen fan, si del Madrid o del Barcelona."
Otro amigo, desde Murcia, agregaba: “En el mundo hay varios millones de pares de manos más importantes que las de Iker Casillas. Desde las del inmigrante en busca de una moneda hasta las de un investigador, hoy devaluado, jugando con placas de Petri y pipetas, o las manos deformadas por la artrosis de un abuelo/a.”
Una tercera opinión: “Cualquier acción que ejecuta una mano está dirigida por un cerebro. Quizás Iker Casillas tiene las manos más importantes de España, pero, desgraciadamente, su cerebro no les hace justicia. Un tipo de su talla, con su proyección, debería ocupar el cortex en algo más que parar balones. Aunque quizás Iker Casillas no esté de acuerdo con el comentario del periodista, en cuyo caso sugeriría a éste último que emplee el cortex en algo más que adular de forma histérica las más que relativas proezas de un deportista.”
Y una cuarta: “Hay muchas manos importantes, hay manos que controlan artilugios peligrosos, manos que conducen, manos que diseñan, manos que dan cariño, o manos que simplemente dan. Creo que hasta Iker Casillas sabe que las de él no son tan importantes.”
Y una quinta: “Da igual las manos, una caricia, un abrazo, una ayuda se da siempre con las manos. Esas son las que valen la pena, no sé si son las mejores de algo, pero son las que me gustan y las que quiero encontrar en mi camino.”; y una sexta: “No tengo duda alguna al respecto, sí, al menos hay dos manos más importantes, las que no entran en la lata colectiva, es decir, las que no roban el bien común”; y una séptima de una madre agradecida: Sí, por ejemplo las de profesores que invierten horas en actualizar un blog para que los padres participen de los avances de sus niños, a pesar de los recortes en su sueldo. O las de los profesionales que sobrepasan horas laborales para cumplir con su trabajo.”
Este artículo, como habrán constatado, procede de otras manos, tan notables como las de don Iker o más.




