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Conmovida, con la foto de su padre tras ella, Adriana Fraga habló del político fallecido ante 2.000 simpatizantes del PP: «Deja un partido unido, sin fisuras, sin Chacones ni Rubalcabas, pétreo, que está brillando a todos los niveles», enfatizó. Recordó los 16 años en la Xunta del león de Vilalba, «de dura lucha», y su paso por el Senado, «donde supo quitarse de en medio para que otros brillasen». También mencionó cuánto había sufrido por la «horrorosa etapa» del bipartito de Touriño y Quintana en el gobierno autonómico. Contó cuánto se había emocionado con el triunfo de Alberto Núñez Feijóo, y desveló su última «gran alegría, que se produjo cuando Mariano Rajoy fue nombrado presidente del Gobierno», manifestó.
En el homenaje celebrado en el Auditorio de Galicia, el presidente del Gobierno no olvidó (en declaraciones a los medios) el contexto de debacle económica y mentó al fundador del PP: «Ahora no estará Fraga para ayudar, pero deja su legado y un ejemplo impagable. Me va a guiar en el futuro, porque esto no va a ser fácil». Mariano Rajoy aventuró que la salida de la crisis «llevará mucho tiempo y esfuerzo, pero se hará, con esfuerzos compartidos, justos y equitativos».
Añadió que el hombre que «rigió la Xunta durante tantos años consecutivos deja algunas lecciones para hoy, y los momentos que se están viviendo en el país». «Esto no será inmediato, no lo será; pero al final se conseguirá que esta lucha contra la crisis sea otra historia de éxito más compartida por todos los españoles», explicó Rajoy, al tiempo que pronosticó: «Pasaremos dificultades, muchas, esto será así; pero no vamos a desfallecer porque sabemos de lo que son capaces los españoles. Debe volver el trabajo y el bienestar a España, con el fin de dejar un futuro mejor para las generaciones que vengan», puntualizó.
El presidente destacó que Fraga «no es solamente un testigo de la historia reciente, sino uno de sus mejores protagonistas; uno de los grandes hombres que ha dado nuestro país en el último siglo. Perdimos a una persona de bien, figura de concordia y hombre de Estado. Perdimos a un líder ejemplar, maestro y amigo», sentenció. Del acto de reconocimiento en sí, concretó: «Es de justicia, pero no lo hacemos para eso, sino porque lo sentimos, por eso cobra muchísimo más valor. Fue capaz de hacer un servicio fecundo y desinteresado por su país». Se deshizo en elogios: «Gran profesor, intelectual de prestigio, hombre hecho a sí mismo, no esperó a que el Estado o los demás le resolviesen sus problemas. Se llamó a sí mismo servidor del Estado, pero fue mucho más, por entender la política como el mejor servicio que podía ofrecer a sus ciudadanos; siempre será un referente de fe, amor por su país, trabajo y dedicación», adujo. Destacó su «grandísima» aportación al proyecto de la España democrática durante la Transición, y su perseverancia. «Contribuyó a plasmar el espíritu de concordia y de reconciliación. Fue uno de los padres de la Constitución, que es uno de los grandes legados. En el PP le debemos mucho, este partido integrador y modelo», aclaró.
«Tardé en tratarlo de “tú”»
En el capítulo de referencias personales, rememoró el año en el que lo conoció. «Lo conocí en 1977, yo a él, entonces yo tenía 22 años y estaba encerrado en Sanxenxo estudiando las oposiciones y a las diez salía a pegar carteles. Nos votaban poquitos. Pero yo quería hacer una cosa, me dije, tengo que darle la mano a Manuel Fraga, y lo logré. Me sentí a mí mismo como un hombre muy importante, luego fui a estudiar mi oposición». Asimismo, trajo a colación lo ocurrido en 1983, cuando le ofrecieron ser candidato a la presidencia de la Diputación y mantuvieron una conversación que lo marcó. Además, relató cuánto le había costado abandonar con Manuel Fraga el tratamiento de cortesía. «Lo trataba de usted, no me atrevía con el “tú” pese a que él me insistía... Lo hice cuando me dijo que a la próxima, no volvería a hablar conmigo... nunca».
Uno de los momentos más enternecedores llegó con la siguiente reflexión:«A él le debo algo tan menor como ser presidente del gobierno de España. Con lo cual, él también ha sido presidente del gobierno de España». Unió esta apreciación a otro ensalzamiento: «Hizo un partido desde abajo. Perdíamos siempre, y allí seguíamos. Hoy este partido gobierna en muchas instituciones y muy importantes, porque alguien fue perseverante, trabajó mucho. No hubo ningún pueblo donde alguien no me recordará que allí estuvo Manuel Fraga. Su convicción estaba anclada en el conocimiento. Y nos dio este partido del que todos, y con mucho orgullo, formamos parte. Poco antes de dejarnos, pensó, «no puedo dar más de lo que ya he dado». Se fue feliz y en paz, con muestras de modestia y sobriedad. Vivió los últimos años en una casa de 90 metros cuadrados en la que se instaló la capilla ardiente, yo estuve allí, y es la mejor de todas a las que he ido en mi vida», admitió.
Tenía «sentidiño»
Entre un discurso y otro, videos y voz en off, con fotos tan míticas como el baño en Palomares o el encuentro con Fidel Castro. El titular de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo lo calificó como un referente inaccesible e inalcanzable, «sinónimo de servicio público durante sesenta años consecutivos». Apuntó que en la Transición estaba obsesionado con intentar «unir una nación, un país». Agregó que Manuel Fraga creó la primera industria española, el turismo, y la mejor obra política colectiva del siglo XX y XXI, la Constitución. «El PP es el partido que más se parece a Galicia, y Manuel Fraga el político que más se ha parecido. Nos enseñó a amar esta tierra. Si hay alguien que está poniendo en práctica los valores de Manuel Fraga es Mariano Rajoy», apostilló. No olvidó en su alocución a los fallecidos David Raposeiras, alcalde de Forcarei; José Antonio Rueda Crespo, padre del secretario general del PPdeG y conselleiro de Presidencia Alfonso Rueda; y Francisco Villar, ex secretario de Estado de Administraciones Públicas.
Volviendo a Fraga, se mostró «orgulloso de pertenecer a una de las grandes obras creadas por él, el PP» y «también de ser compatriota de los guardias civiles» que perecieron en la tragedia del Orzán, «nadie puede evitar que los tengamos en la memoria». «En Manuel Fraga están las razones para creer en la utilidad de la política», prosiguió, «se propuso abrir el mundo a España, y España al mundo. Era un personaje político obsesionado con unir a un país. Hizo de la política una obra grande. Demostró que se podía hacer una política de Estado desde Galicia. No solamente gobernó Galicia, amó Galicia», explicitó.
Al fondo, una silla con el bastón que empleaba Don Manuel. «Su modo de ser español fue ser gallego, así lo dijo y así lo defendió. Tenía carácter, retranca, morriña, sentidiño... Sacaba el número uno de las oposiciones cada vez que se presentaba a una». Núñez Feijóo trató de evidenciar cómo Manuel Fraga se identificó con Galicia, buscando que Galicia se identificara con él. «Fue capaz de convertir una docena de diputados en la mayor representación parlamentaria», endilgó. «Los políticos pasamos, pero lo que consiguió Fraga es que sus ideas, principios y valores continúen más allá», ejemplificó. Más consideraciones: llegó con fuerza, estuvo con honestidad, se fue con humildad.
«Yo no soy capaz de levantarme a las seis de la mañana todos los días, de dedicar todos los domingos a la agenda política, de visitar a todos los ministros en un solo día, de hacer miles de kilómetros en los países más recónditos... Pero, mientras sea presidente, tendré un referente. Le prometí a Manuel Fraga que iba a trabajar todos los días e imitar un objetivo, levantarme por la mañana e intentar entender lo que Galicia quiere».
Gerardo Fernández Albor, ex presidente de la Xunta, se encargó de otra disertación. «Me dijeron que hablase cinco minutos, quedé encantado, cada vez me canso más. Me gusta... como los cafés, calientes, concentrados y cortos. Hice un par de cuartillas», subrayó. Alusiones a Torga, «gran escritor portugués», y a Grey, político británico. «Gracias a Manuel Fraga, la Transición fue ejemplar, contra las intenciones de muchos, de una revuelta de ruptura». Resumió su esencia en cuatro palabras: visión, preparación, trabajo y esfuerzo. «Vio la victoria de nuestro querido presidente y paisano Mariano Rajoy, que es nuestra esperanza de futuro, para nuestros hijos, en tiempos difíciles».
Luego, Luis Pimentel, Rosalía de Castro y de tema final, el mítico Xuntos de Juan Pardo.





