Hay dos maneras de alargar un desfile. Una es la modalidad Hannibal Laguna, que consiste en echar una modelo a la pasarela, dejarla que ande con parsimonia, indicarle que haga muchas posturitas frente a los fotógrafos y solo cuando haya hecho el camino de vuelta, permitir que salga otra. La eternidad del desfile está asegurada. La otra modalidad es la de Davidelfín. Cuando se quiere más. Casi no se notaron las pocas salidas. Cuando llegó el carrusel final, apareció Bimba Bosé cantando. Griterío. Y a continuación, Alaska. Más griterío. Para rematar, Mario Vaquerizo, la reina de cualquier fiesta. Todavía más gritos y alborozo. Y eso que todavía no había empezado a dar melenazos a lo Suzi Quatro. Cantaron «Absolutamente», de Fangoria (la misma del videoclip con Sara Montiel). Los tres, vestidos de Davidelfín. En un desfile que había empezado con el sonido de «American Look», el imprescindible documental de 1958 que rinde tributo al diseño americano.
Que Alaska y Mario iban a hacer algo estaba cantado porque no se les veía en la primera fila y sí por el backstage. Los seguía la cámara que graba la segunda parte del reality para la MTV. De espectadores, la troupe habitual de la gaucheDelfín, con los Bosé casi al completo. Miguel con un corte de pelo espeluznante (rapado y con mocho arriba), Olfo (rapado del todo, pero con gorro), Lucía madre (con unas enormes gafas descapotables) y Lucía hija (y madre de Bimba) con una de su túnicas ceremoniales. Bimba lleva el pelo rosa palo con melocotón. La mayoría de los pelos de colores que se veían son obra de Xavi García, de Salon 44 (Bimba, Antonia San Juan, Miranda Makaroff…). Elena Benarroch pasa. Hace poco dijo que no se dejaba las canas porque sus amigos le decían que no lo hiciera. Pero parece que recién ha empezado. Bibiana Fernández llegó al desfile de Ana Locking con su perrita Hope, que seguía con la vista a las modelos. En tiempos de Twitter, con todo el mundo pendiente de su teléfono, la perra de Bibiana era la más atenta. Ana Rosa Quintana tampoco perdía bola en Juana Martín. Repetía porque había estado en Hannibal Laguna (Rociíto también, y ambas comían chicle). Ana Rosa, esta vez en segunda fila, seguía en Aristocrazy, donde las modelos parecían ladronas finas que se llevaban puesto lo robado.




