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Solo una vez, el año pasado, osó Italia vencer a los franceses en el Torneo de Seis Naciones. Y semejante deshonor no podía ser soportado un segundo año. Así, a pesar del ímpetu del equipo italiano en los primeros minutos, Francia impuso sus galones y se llevó el partido inaugural y la Copa Garibaldi.
Con Italia volcada al ataque, los franceses fueron poco a poco imponiendo su juego, hasta que la defensa italiana cometió el primer, y gran error, del aprtido que cambió el rumbo del marcador y el ritmo del encuentro. A partir de ahí, momento en el que Rougerie atravesó por vez primera la línea de marca italiana, el poderío francés fue de menos a más y acabó por apabullar a los italianos. Ya no cambió el tono del encuentro. La superioridad francesa fue innegable en muchos momentos del encuentro, que incluso parecían no estar esforzándose demasiado para ganar.
Además, los pocos recambios en el banquillo italiano mermaron su capacidad de reaacción mientras que los refrescos en Francia obligaron a Italia a doblegar unos esfuerzos que apenas pudieron soportar. Dimitri Yachvili, con 10 puntos, se mostró orgulloso de la victoria: «Estamos muyu contentos de haberles ganado, es como una pequeña venganza». También destacó con un bonito ensayo, Julien Mazieu.






