Mañana Estados Unidos se paralizará. No será porque se cumpla algún tipo de profecía maya, por una tormenta de nieve o un huracán. Llega la Super Bowl, el evento deportivo del año. Más de 86.000 personas en el estadio Lucas Oil de Indianápolis y 111 millones de televidentes no se quieren perder el enfrentamiento entre los Giants de Nueva York y los Patriots de Nueva Inglaterra. Ni la actuación de Madonna o el espectáculo del Circo del Sol. Y es que la Super Bowl, además de ser el partido más importante de la temporada de fútbol americano, es una fiesta con buena música, mucha comida y cerveza. En España se puede ver en Canal + 1, a las doce de la noche de mañana domingo
Este año la responsabilidad de entretener a los espectadores en el intermedio ha recaído sobre la reina del pop. En los 12 minutos que pasará sobre el escenario, Madonna interpretará algunos de sus clásicos y su nuevo single «Give Me All Your Luvin’». Sus fans llevan días rezando para que a la cantante no le salga un gallo o enseñe un pecho, como hizo Janet Jackson en 2004. También reza Gisele Bündchen, la mujer del quarterback de los Patriots, Tom Brady. Según el «New York Post», la supermodelo ha pedido a sus amigos y familiares que pidan a Dios por «Tommy» para que él y su equipo puedan «realizar su sueño de ganar este partido». Bündchen es consciente del efecto que Eli Manning —quarterback de los Giants al que algunos ya han bautizado como el archienemigo de Brady— tiene sobre el juego de su marido. Ambos disputan algo más que un título. Si los Giants vencen, Manning será el primer quarterback de este equipo en ganar dos veces la Super Bowl. Pero si lo hacen los Patriots de Brady, el apuesto jugador ganará su cuarta Super Bowl y cerrará una temporada de récord.
Para poder ver en directo este duelo de titanes aún se pueden comprar entradas en las páginas oficiales de intercambio, donde la más barata cuesta 2.300 dólares, unos 1.750 euros; y las más caras alcanzan los 15.000 dólares. Pero si el dinero no es un problema, el estadio alquila palcos de lujo a pie de campo con capacidad para 35 personas por medio millón de euros.
Será la primera vez que se pueda ver una Super Bowl en directo por internet, lo que aumentará más si cabe su audiencia y atraerá a más anun- ciantes. Este año cada uno de los anunciantes, la mayoría fabricantes de coches, pagarán la friolera de 3,5 millones de dólares por treinta segundos de emisión en el tramo de máxima audiencia del año. Entre los televidentes estará Barack Obama, un gran fan de este deporte.


