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Cambio de estrategia. O no. Eso se verá durante los próximos días, según sople el viento. En cualquier caso, el presidente del Barcelona, Sandro Rosell, ha eludido hablar ahora de los árbitros apenas dos días después de referirse al supuesto trato arbitral desfavorable que está sufriendo su equipo esta temporada. «El martes vine más relajado, hoy vengo más atento. Lo más importante es el club, y no yo», ha manifestado en un acto solidario con la Cruz Roja celebrado en el Camp Nou. En su opinión, «el club tiene una salud de hierro colectivamente, socialmente, deportivamente y económicamente».
«La cosa no pinta bien respecto a los árbitros», dijo Rosell en vísperas del partido de ida de semifinales de Copa del Rey ante el Valencia. Durante el encuentro, el meta del Barça, José Manuel Pinto, debió ser expulsado por unas manos fuera del área que el árbitro no apreció. El Valencia se unió entonces a la fiesta: acusó al Barça y a su presidente de haber coaccionado al colectivo arbitral con sus declaraciones.







