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Aterrizaje milagroso en Getafe

Un fallo obliga a un avión militar a sobrevolar la base aérea durante tres horas para agotar el combustible y evitar un incendio

Día 02/02/2012
Aterrizaje milagroso en Getafe

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Fueron horas de angustia pero la destreza de los pilotos burló ayer la tragedia. Una aeronave militar C-90, del Ejército del Aire, se vio obligada a sobrevolar durante dos horas la Base Aérea de Getafe hasta consumir casi todo el combustible para realizar un aterrizaje extremo, ya que se encontraron con un fallo en el tren de aterrizaje. Había que tomar pista como fuera. El peligro era grande. La nave tocó tierra con la panza. Piloto y copiloto salieron sanos y salvos.

A las 14.28 horas de ayer se recibió la primera llamada de auxilio en el Summa 112. El aviso procedía de la Base Aérea de Getafe. Una aeronave llevaba tiempo dando vueltas por el aire y sin poder tomar tierra porque no se desplegaba el tren de aterrizaje trasero. Se trataba de un C-90 perteneciente al Centro Cartográfico de las Fuerzas Armadas (CECAF), que realizaba un vuelo de instrucción. Todo normal y cotidiano.

El aparato, un bimotor turbohélice del Servicio de Fotografía Aérea, llevaba al menos dos horas sobrevolando la base getafense antes de lanzar el S.O.S a los servicios de emergencia de la Comunidad de Madrid.

Los aviadores, piloto y copiloto, se habían percatado del fallo en el tren de aterrizaje. Están suficientemente adistrados para estos percances imprevistos. De ahí que decidieran volar por la zona a fin de consumir la mayor parte de combustible que quedara en el tanque.

Con el depósito vacío, o casi vacío, se minimiza el riesgo de incendio al aterrizar de emergencia, como era este caso.

Tres pasadas

Según ha podido saber este periódico, el C-90 hizo tres pasadas sobre la base de Getafe y alrededores. La primera fue para inspeccionar el estado de la pista. Con la segunda, se pretendía realizar un ensayo de toma de tierra en las «peores circunstancias», totalmente adversas. La tercera rasante fue ya para aterrizar. Fue posible gracias a que la pista fue rociada con un espumógeno que facilitó su deslizamiento y redujo el riesgo de que se produjera cualquier chispa que diera paso a un incendio del avión antes de su parada total.

El éxito fue total, ya que piloto y copiloto resultaron ilesos. No había pasajeros aunque este modelo —que puede coger una velocidad de hasta 180 nudos—, puede transportar a cinco personas más.

Tras la primera inspección ocular, la aeronave C-90, que tocó tierra con la «barriga», tampoco ha sufrido daños de relevancia, según explicaban ayer fuentes del Ministerio de Defensa, aunque se ha abierto una investigación para averiguar las causas de este accidente y los motivos por los que el tren de aterrizaje se bloqueó en pleno vuelo. No precisaron cuántas horas de vuelo acumulaba el aparato averiado ayer ni cada cuánto tiempo pasan revisiones estas aeronaves.

Simulacros cada año

Esa peligrosa maniobra de tomar tierra se realizó a las 14,56, justo media hora después de que el Summa 112 recibiera el aviso. El protocolo de emergencias se había activado con anterioridad. En cuanto se supo que el C-90 estaba en apuros, en el aire, tomaron la pista de la Base Aérea de Getafe varios vehículos medicalizados del Summa 112 y también de bomberos. Todos estaban preparados para un aterrizaje no apto para cardíacos.

Fuentes municipales han señalado que, cada año, se realizan simulacros de accidentes en esta base aérea. En ellos participan la Policía Local de Getafe, Protección Civil y Guardia Civil. «Todos están muy preparados. Perfectamente adiestrados. Eso facilita mucho que se pueda canalizar la tensión y que funcione de la forma más rápida, adecuada y eficaz. En momentos como el de hoy por ayer es cuando se demuestra lo necesarios que son los simulacros» han comentado las fuentes municipales.

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