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La reforma darwiniana de Guindos y los «cocos» de las cajas de ahorros

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Isidro Fainé negocia con el ministro Guindos un singular plan de ajuste para evitar que los despojos de las cajas pasen a engrosar la sala de trofeos del Banco Santander o del BBVA

Día 30/01/2012 - 12.06h

¿Se atreverá Guindos a bajarle el sueldo a Rato? Es lo que tiene o, al menos, pretende la sufrida ley de saneamiento y reestructuración financiera en la que está empeñado el Gobierno. Mariano Rajoy quiere dar ejemplo con esos banqueros último modelo que han aprovechado las fusiones de cajas de ahorros patrocinadas con dinero público y se han subido a la parra de las multimillonarias retribuciones empresariales. Aunque Francisco Luzón esté a punto de llevarse al coleto una jubilación de medio «corcóstegui» (1) en la España de mal en peor no todo el mundo puede aspirar a ser como Emilio Botín o Francisco González.

Bankia, con una cuota del 11% del mercado, es lo que en términos anglosajones se define como el «elephant in the room», un problema obvio que nadie ignora pero cuya magnitud real muy pocos se atreven a reconocer. Entre estos últimos figura el ministro Luis de Guindos, convencido de que cualquier reforma del sistema bancario en nuestro país será un mero brindis al sol si no supera la prueba del algodón que representa la entidad presidida por su antiguo jefe y todavía amigo, Rodrigo Rato.

El presidente Rajoy ha rechazado personalmente la alternativa auspiciada por el que fuera vicepresidente económico de Aznar para cobijar a Bankia dentro de la gran hermandad de La Caixa. La operación estaba condicionada a la aprobación de un Esquema de Protección de Activos (EPA) al uso de los que han permitido a Miguel Ángel Fernández Ordóñez emparejar a otras cajas de ahorros que sufrían las inclemencias del diluvio universal provocado por la crisis inmobiliaria. Pero tanto los ayudantes monclovitas como el clan de los genoveses que colaboran en materia de consultoría sociológica han considerado que no está el horno para nuevas ayudas públicas y menos si van destinadas a maestros cocineros que se bastan y sobran para endulzar sus propios bollos con muchos ceros a la derecha.

La política de salarios de las cajas de ahorros condiciona la reforma financiera y reduce las opciones para llegar a una entente con los agentes del mercado que permita desatascar el canal del crédito en España. Guindos se siente a veces incomprendido dentro del Gobierno pero tampoco encuentra mayor consuelo en sus negociaciones con las instituciones bancarias, aplicadas exclusivamente en tomar dinero barato del Banco Central Europeo (BCE) para luego invertirlo en deuda del Estado a un interés mucho más elevado. El llamado «carry trade» asegura una alta rentabilidad sin necesidad de que nadie tenga que jugarse el tipo en una economía apalancada hasta las trancas y donde la morosidad está alcanzando niveles históricos que obligan a un enésimo y descomunal esfuerzo de saneamiento en el sector.

El agujero adicional de 50.000 millones de euros proclamado a los cuatro vientos por el Ministerio de Economía se sitúa incluso en la parte baja de la horquilla que maneja el Banco de España y supone tres años de beneficios para el conjunto del sistema financiero. Si el Gobierno se empeña en exigir dicho ajuste contra la cuenta de resultados muchos nombres ilustres de la geografía bancaria se verán abocados a la quiebra. Particularmente las cajas de ahorros, cuyos despojos pasarán a engrosar la vitrina de trofeos del Banco Santander o del BBVA.

Antes de que Guindos desahogue sus frustraciones contra el viejo grupo de entidades confederadas, el presidente de La Caixa, que también lo es de la CECA, ha apelado al ministro con un grito de socorro proponiendo la creación de lo que se denomina un buffer o parachoques financiero en el balance de las cajas de ahorros. Isidro Fainé sugiere a tal efecto la utilización de los célebres «contingentes convertibles», más conocidos en la jerga financiara como los «cocos», un producto híbrido de diseño reciente que las autoridades de Basilea certifican como capital de máxima calidad para la entidad emisora pero que el comprador puede contabilizar como si se tratase de un bono de renta fija.

Las cajas pretenden que el Estado eche un cuarto a espadas mediante la adquisición de estos títulos por parte del FROB. A cambio se comprometen a llevar a cabo un plan de consolidación sectorial donde sólo las entidades viables podrán sobrevivir. Los «cocos» representan el origen de una nueva especie que puede dar sentido a toda la evolución darwiniana del sistema bancario español. Algo así como el remate al tomate de las cajas que Guindos quiere presentar a Rajoy esta próxima semana.

Nota (1). El «corcóstegui» es la unidad de medida, oficiosa por supuesto, que se utiliza en algunos círculos empresariales para marcar el actual récord de retribución cobrada por un dirigente bancario en España. Debe su nombre a Ángel Corcóstegui, antiguo consejero delegado del Banco Santander, que percibió una pensión de 107 millones de euros cuando dejó la entidad en 2002.

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