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Estamos en el año 2012 después de Jesucristo. Toda Europa está ocupada por la desaceleración y la crisis de la deuda… ¿Toda? ¡No! Una aldea poblada por irreductibles germanos resiste todavía y siempre al invasor...Sus datos económicos muestran su fortaleza, con un crecimiento durante 2011 del 3,1%, según la Oficina Federal de Estadísticas y un desempleo que no llega al 7%. Pero la sombra de la recesión se cierne sobre el resistente modelo germano. Y parece que no hay «poción mágica» que pueda combatirla.
Y es que, a pesar de que esta semana se celebrase el carnaval de Mecklenburg-Vorpommern, el país no está para muchas fiestas. La crisis del euro pesa demasiado. Desde Deutsche Bank, prevén que Alemania entrará en recesión en 2012 lastrada por la crisis de deuda soberana de la eurozona. Y en este punto y como alertan organismos como el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional o el Banco Central Europeo, las previsiones han empeorado. Aún con los buenos datos en enero de confianza empresarial y del crecimiento del sector manufacturero, que levantó el vuelo en enero por primera vez desde septiembre, las alarmas provienen del otro lado de la frontera. En el último trimestre de 2011, el PIB alemán cayó un 0,25% lo que la sitúa al borde de la recesión técnica —referida a un dato negativo de crecimiento durante al menos dos trimestres consecutivos—.
El principal problema es la excesiva dependencia de Alemania de las exportaciones. De esta forma, Deutsche Bank espera que la demanda de los países emergentes no sea suficiente para absorber toda la producción del país debido a la desaceleración del comercio global, lo que hará que el crecimiento de las exportaciones germanas se reduzca al 1,25% en 2012, mientras sus importaciones repuntan hasta el 3%. En palabras de Deustche Bank, esto podría generar una contracción del PIB del 0,5% en 2012.
Esta es la cara oculta del modelo económico alemán: es más sensible a las caídas del de consumo del exterior. Las exportaciones alemanas contribuyen a más de un 25% de la actividad económica del país incluso después de deducir lo que se desvía en importaciones. Aproximadamente, un 60% de lo que Alemania vende fuera de sus fronteras va destinado a países de la Unión Europea y un 40% a estados de la eurozona. Y la generalizada depresión del consumo interno en países como Italia, Francia o España afecta al corazón del modelo económico germano. «Los draconianos procesos de consolidación fiscal aplicados en muchos países europeos reducirán las exportaciones alemanas en la primera mitad de 2012», reconocen desde Deustche Bank. Y apuntan a que esta caída de las ventas se traducirá en Alemania en una leve recesión. «Yo no creo que Alemania vaya a hacer frente a una recesión leve: la recesión va a ser intensa», señala José Carlos Díez, economista jefe de Intermoney.
Estimular la demanda interna
Desde el FMI, la alarma ya se disparó en julio de 2011. Entonces, el organismo alabó la capacidad alemana para capear la crisis pero alertaba de que el país debía ejecutar reformas estructurales. La institución recordaba que, si bien la capacidad de ahorro de los alemanes estaba en la media de los países de la OCDE, el dato de inversiones realizadas en el país era el segundo más bajo. Y recomendaba subir salarios y estimular la demanda interna para reducir su dependencia a las exportaciones. Esto es, reducir competitividad: una cuestión sagrada para el modelo económico germano. «Y esto Alemania, por genética, no lo hará nunca», sentencia Díez.
Y es que, desde la reunificación, los salarios reales (sin tener en cuenta el peso de la inflación) han quedado estancados a niveles de 1991. El poder adquisitivo se ha sacrificado en pos de la competitividad y los buenos datos de crecimiento no se han reflejado en la población. El desequilibrio con otros países europeos es evidente. Una pérdida de competitividad germana, por lógica, aumentaría la de países como España o Italia en comparación, lo que aliviaría la urgencia de sus procesos de ajuste. La presidenta del FMI, Christine Lagarde, ya avisó la semana pasada en Berlín que si bien algunos países «no tienen elección» y deben asegurar la consolidación fiscal, en otros el ajuste puede ser más gradual.
Una poción llamada salarios
El economista del instituto berlinés DIW, Simon Junker, reclama que Alemania necesita estimular su consumo mediante subidas salariales. «Además, esto impulsaría la demanda de importaciones y así ayudaría a combatir los desequilibrios en la zona euro», apunta Junker. No obstante, desde DIW no creen que el dato negativo de crecimiento del último trimestre de 2011 se repita en 2012. Junker afirma que la situación está mejorando y sitúa la recuperación global y alemana para mediados de 2012. «Las cifras nos muestran que más que a una recesión nos encontramos ante una desaceleración», indica Junker. Pero advierte que una «mayor consolidación fiscal en los países del sur de Europa, no es nada útil» y que esto puede volverse en contra del país germano.
Un 60% de las exportaciones germanas van dirigidas a la Unión Europea
A pesar de que Sarkozy y Merkel hayan dado el mensaje de que en la próxima cumbre europea se priorizará el crecimiento y el empleo hay pocas esperanzas de que Alemania corrija su política. El premio Nobel de Economía, Paul Krugman, ya rechazó en su blog del diario norteamericano «The New York Times» que el modelo germano de competitividad y exportaciones pueda generalizarse a otros países. «La experiencia de Alemania solo puede funcionar si encontramos rápidamente algunos “aliens” con los que comerciar», afirmó. Y nadie compra.







