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Los banqueros del país se preparan para aflorar las pérdidas que podrían asumir en el negocio del ladrillo, tal y como quiere el Gobierno de Mariano Rajoy. Uno de los primeros en hacer estimaciones ha sido el presidente de CaixaBank, Isidro Fainé, quien ha calculado que el precio de las viviendas sobre su tasación inicial debe caer hasta el 60%. En el caso del suelo, cree que esa nueva valoración debe llegar al 35% de su precio inicial; esto es, asumir un descuento del 65%. Faine ha dicho que con esta rebaja “es suficiente” y que bajarlo más “no tiene sentido”.
“Es preciso que todas las entidades continúen provisionando hasta llegar a estos baremos”, ha recomendado durante la presentación de resultados de la entidad catalana. Así las cosas, y según el también presidente de la patronal de las cajas de ahorros, las entidades financieras del país deberían provisionar el 65% del suelo que acumulan en sus carteras y el 40% de los inmuebles.
Fainé: El sector está abocado a una segunda oleada de fusiones
El esfuerzo en provisiones realizado por CaixaBank en 2011 ha sido “titánico”, según ha descrito su vicepresidente y consejero delegado, Juan María Nin. El banco cotizado del Grupo La Caixa ha realizado provisiones extraordinarias -no previstas en el calendario- por 1.039 millones de euros. Eso no solo ha consumido los 907 millones de euros obtenidos por la entidad como beneficio extraordinario, sino que ha sido el principal motivo del descenso del beneficio neto de CaixaBank, que cayó en 2011 un 13,1%, hasta los 1.053 millones de euros.
¿Bankia-CaixaBank?
Sobre el proceso de reestructuración del mapa bancario, Fainé ha reconocido que el sector “está abocado” a una mayor concentración a través de una segunda oleada de fusiones que ya comenzó con la compra de Pastor por parte de Popular y que siguió con la adjudicación de CAM a Sabadell.
En las últimas semanas han cobrado fuerza los rumores sobre una posible integración entre CaixaBank y Bankia. Fainé ha insistido en que no existen tales negociaciones y ha advertido de que su fusión con otra entidad tendrá siempre como condicionante que La Caixa tenga el control del banco resultante.










