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La industria editorial se aferra al precio fijo

Voces literarias defienden en ABC la necesidad de mantener la norma que figura en la Ley del Libro para asegurar la supervivencia del sector

Día 02/04/2012 - 22.00h

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La inclusión de la cláusula del precio fijo en la Ley del Libro supuso una auténtica victoria para el sector editorial, que consideraba esta medida clave para asegurar la supervivencia de las librerías pequeñas e independientes frente a los grandes conglomerados.

Nada parece haber cambiado desde entonces (han pasado cinco años) en su postura, pese al revuelo que originó la heterodoxa apuesta de Anagrama con el nuevo libro de Paul Auster. La editorial de Jorge Herralde, a la sazón uno de los mayores defensores del precio fijo en su momento, publicó «Diario de invierno» antes en e-book que en papel, optando por una rebaja en el precio de salida del ejemplar que solo se mantendrá hasta el 1 de febrero.

ABC ha charlado con autores y editores sobre la necesidad (o no) de mantener el precio fijo y el futuro que le espera a una industria cuya mayor incertidumbre hasta la fecha sigue residiendo en el ámbito digital.

- Edmundo Paz Soldán (escritor):

La industria editorial se aferra al precio fijo
EFE
Edmundo Paz Soldán

En Estados Unidos la ausencia de precio fijo ha sido excelente para los lectores y pésima para las librerías. La falta de precio fijo ha concentrado las ventas en los gigantes del sector, como Amazon, Barnes & noble e incluso Walmart. Es imposible para una librería pequeña competir con ellos. Así se han cerrado varias librerías. Hay clientes fieles a las librerías pequeñas, que compran por apoyarlas aun sabiendo que allí los libros son más caros, pero esos clientes fieles son los menos. Por supuesto, en cuanto al precio, los lectores se han beneficiado en general; gracias a la falta de precio fijo uno puede comprar una novedad a mitad de precio casi siempre. De modo que hay virtudes y defectos. Si España quiere seguir este modelo, beneficiará a los lectores, pero herirá de muerte a la cultura de la librería.

- Manuel Vilas (escritor):

Estoy a favor del precio fijo en los libros, creo que eso beneficia a la literatura y a las pequeñas librerías, que apuestan por la literatura.

- Lorenzo Silva (escritor):

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ABC
Lorenzo Silva

La cuestión es que hay dos mundos: el de papel y el digital. En la edición en papel, el precio fijo tiene todo el sentido del mundo para garantizar la igualdad entre los canales de distribución. De hecho, hasta ahora ha cumplido su función. Pero en el mundo de internet, no tengo muy claro que sea pertinente que se mantenga el precio fijo. O se protege con una ley penal dura o te cargas el mercado, y para eso es necesario flexibilizarlo, que pueda ser competitivo. Creo que el precio fijo es un lastre en internet. Con respecto al 18% del IVA sobre el e-book, hemos visto cómo países como Francia se han pasado las directivas europeas por el Arco del Triunfo y nosotros somos un poco tontos en ese sentido. No sé a qué espera el Gobierno, ahora que aprueba un Decreto Ley cada viernes. Me parece bien que se paguen impuestos, pero si queremos favorecer al libro electrónico el IVA debe ser el reducido.

- Vicente Luis Mora (escritor):

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ABC
Vicente Luis Mora

Es curioso que quienes plantean desmantelar el precio fijo sean editores; no veremos a ningún pequeño librero hacerlo, porque saben qué ocurrió en Inglaterra cuando desapareció el precio fijo y se liquidó la red de librerías independientes. A los lectores no nos interesa que estas librerías se extingan, puesto que muchas de ellas ofrecen títulos imposibles de encontrar en grandes superficies. En un tercer momento, las editoriales independientes se verían incapaces de sobrevivir, al no encontrar hueco en esos espacios, de forma que casi todos acabaríamos perdiendo (y la literatura no digamos). Los argumentos de quienes no perderían no me interesan; decir que «si esto es un mercado, lo es con todas las consecuencias», me da pánico: ya estamos viendo últimamente cómo se las gastan los mercados. Para la Ley del Libro, el libro es «más que una mercancía», por su valor cultural. Estoy de acuerdo con esa idea y con el ideal de cultura que transparenta.

- Luis Solano (editor de Libros del Asteroide):

Conservar el precio fijo es fundamental para mantener la actual red de librerías independientes, que son necesarias para editoriales literarias como la nuestra, ya que priman la calidad literaria de su oferta, esa protección les permite seleccionar su oferta con criterios no exclusivamente comerciales. No tengo ninguna duda de que si desaparece esa protección la oferta literaria que encontraría el lector en España sería más pobre: tendrá menos variedad donde elegir y muchos títulos que merecería la pena leer no estarán al alcance de los lectores. La ley de precio fijo y el IVA reducido para el libro están pensadas para dar un poco de protección a una forma de ocio, la lectura, que parece razonable defender y para facilitar también la transmisión de conocimiento. Quizá se podrían encontrar otros mecanismos más efectivos para lograr los mismos fines, pero lo que me parece descabellado es eliminar esa protección sin haberlos encontrado antes. Por las mismas razones me parece que no tiene sentido que un texto vendido en formato electrónico tenga un IVA del 18% mientras que impreso en papel lo tendría del 4%. Pero quizá a partir de esa discrepancia pueda iniciarse un debate que sería realmente interesante y que ahora no se hace: qué contenidos, qué textos, son aquellos que merecería la pena proteger aplicándoles un IVA del 4% y limitando el descuento con el que los tenderos pueden venderlos, y olvidarnos de una protección genérica que ampara todos con independencia de su aportación al acerbo cultural común.

- Valerie Miles (editora de Duomo):

El libro es un garante de la cultura y no puede compararse con otros productos, no es como el yogur, por eso se le protege con el precio fijo y afirmar lo contrario es cinismo. El precio fijo funciona dentro de un ecosistema que solo puede mantenerse así y deshacerlo solo beneficiaría a los mecanismos cortoplacistas de los grandes grupos editoriales. Si alguien no quiere comprar un libro, que no lo compre. El problema es que el público no entiende cómo funciona la idiosincrasia del mundo editorial. Estamos en un momento de tormenta perfecta para el sector, pero eliminar el precio fijo podría destruir algo que nos ha costado construir 500 años. La piratería debe combatirse con buena legislación, no bajando los precios.

- Julián Rodríguez (editor de Periférica):

Soy un defensor a ultranza del precio fijo porque es el mayor logro que hay en un sistema donde los libros pueden ser devueltos al editor, donde no hay suficientes bibliotecas... El precio fijo salvaguarda los intereses del editor, porque de ese modo no entra en un mercado de competencia donde las grandes firmas pueden rebajar. El precio fijo es un regulador del mercado en un mundo donde cada vez hay menos protección para la cultura. Eso sí, en internet podrán estudiarse nuevos precios en base a criterios distintos, ya que en la mayoría de los casos se trata de una explotación posterior a la edición en papel. El verdadero reto de la edición digital es: ¿quién va a querer trabajar por tan poco?

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NATIVIDAD PULIDO Es uno de los artistas más singulares del Renacimiento español. Se dedicó exclusivamente a la pintura religiosa, pero fue tremendamente original

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