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Pacto fiscal en Siurana

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Existe esa idea de melonar entre algunos catalanes con tatuaje de que Cataluña es una potencia económica y que paga un exceso de impuestos para que se aprovechen de ello otras zonas con menos potencia económica

Día 26/01/2012 - 09.39h

SI han cogido tanto brío últimamente las tartas unipersonales, ésas que sólo sirven para uno, y gracias, no sé qué hay de raro en que también se unipersonalice la fiscalidad. Vale que Hacienda somos todos, pero de uno en uno; o como mucho, de dos en dos, como ese matrimonio de empresarios que se ha declarado insumiso fiscal ante el Estado y ha decidido que pagará sus impuestos sólo a Cataluña. Y ha dado una rueda de Prensa para que el mundo lo sepa: yo me como mi tarta, ¿qué pasa?... Es, pues, una insumisión positiva, porque lo que pretende el matrimonio es pagar impuestos, sí, pero que estos se queden lo más próximo posible de su pueblo, Siurana, Tarragona. Es decir, que su negocio (al parecer, un restaurante) prefiere satisfacer el IVA y el Impuesto de Sociedades allí donde consideran más suyo, y no que ese dinero vaya a parar a otros lugares donde ellos no lo perciban.

La lógica de esta iniciativa matrimonial es aplastante, y sólo se ven en ella algunos flecos insignificantes, como en el caso de que a su negocio de restauración vaya alguien que tenga otros proyectos fiscales para el IVA que allí se derrame. Mal explicado: supongamos que el tipo sea de Socuéllamos, Ciudad Real, y que en su mismo derecho prefiera que su IVA derramado vaya a engrosar las arcas de su pueblo: «Mis cincuenta euros para ustedes, pero los cuatro del IVA los envían al fisco socuellamino»..., y lo mismo con lo que suponga de beneficio en el Impuesto de Sociedades.

Existe esa idea de melonar entre algunos catalanes con tatuaje de que Cataluña es una potencia económica y que paga un exceso de impuestos para que se aprovechen de ello otras zonas con menos potencia económica. Como si los impuestos no fueran, en esencia, eso, recaudar más donde hay más y distribuirlo donde hay menos. Con esas ideas, llevadas a lo personal (y no hay nada más personal que la huella digital y los impuestos), tendríamos a un buen montón de ciudadanos con potencia económica en la cola de insumisos porque no hay modo de que aprovechen ellos sus impuestos.

A ese matrimonio le hará falta un cartel en su restaurante: «Aquí sólo se cobra el IVA a quien quiera dárselo a Artur Mas».

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