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Aragón / REPORTAJE/LA CRISIS APRIETA EL CINTURÓN

Uno de cada tres aragoneses llega con apuros a fin de mes

El porcentaje de quienes hacen corto casi es el mismo ahora que antes de que el paro se disparara. Con crisis o sin ella, el número de hogares «en apuros» es similar. Lo que cambia es la intensidad de las estrecheces

Día 26/01/2012 - 10.11h

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El 33,4 por ciento de los aragoneses confiesa que le va muy justo para salvar el mes, que el dinero con el que cuenta difícilmente le llega. A unos, directamente, no les da de sí y hacen corto. Otros lo salvan con más o menos apuros. Así lo indica la última «Encuesta de Condiciones de Vida» del Instituto Nacional de Estadística (INE). Según este estudio, el 5 por ciento de los aragoneses dicen que llegan a fin de mes «con mucha dificultad»; el 10 por ciento, «con dificultad»; y un 18,4 por ciento «con cierta dificultad». Dicho de otra manera, que de forma más o menos severa, uno de cada tres aragoneses llegan con apuros a fin de mes, porque los gastos a los que tienen que hacer frente no cuadran con los ingresos de que disponen.

El estudio del INE profundiza en parámetros con los que medir el grado de dificultades económicas. Pues bien, según la última encuesta realizada este año, dos de cada diez aragoneses —exactamente el 20,1 por ciento— afirman que no tienen capacidad para afrontar gastos imprevistos, que vive totalmente al día y sus ahorros, si los tienen, son ínfimos. Un 3,6 por ciento afirma que los apuros han llegado a tal punto que se han retrasado en pagar gastos relacionados con la vivienda principal en los últimos doce meses, gastos tales como pagar la hipoteca o el alquiler, la factura del gas o la electricidad, o el recibo de la comunidad de vecinos. Y un 17,5 por ciento de los aragoneses afirman que, con su actual situación económica, no pueden permitirse ir de vacaciones al menos una semana al año.

El panorama, eso sí, es mejor entre los aragoneses que entre la media del conjunto de los españoles. En España, quienes confiesan tener dificultades para llegar a fin de mes son un 56,7 por ciento. Más de la mitad de los españoles hacen corto con sus ingresos o les llega rapado para cubrir gastos mes a mes.

Y, en años pasados, ¿cuál era el grado de apuro para salvar el mes entre los aragoneses? Pues lo cierto es que, a tenor de los datos acumulados por esta encuesta anual del INE, con crisis económica o sin ella suele haber el mismo porcentaje de hogares que no llegan con los ingresos mensuales. ¿La razón? Una de las más probables quizás sea que con más poder adquisitivo se gasta más. Algo así como el «tanto tienes, tanto gastas». Con 1.000 euros, se aprieta el cinturón y se pasa con menos gastos; con 2.000, se dedica dinero a más consumo. El resultado, que entre más o menos dinero en una casa, lo que se acaba ahorrando suele ser lo mismo.

Es una cuestión de hábitos. Quien es ahorrador lo tiene interiorizado; quien prefiere vivir según sus posibilidades, gasta según lo que en cada momento tiene, según su poder adquisitivo. Bastante tiene que haber de esto, porque si no resulta difícil explicar que en Aragón, en los años 2004 y 2005, cuando el paro estaba en niveles bajos y la crisis no había asomado, incluso había más aragoneses que llegaban con apuros a fin de mes de los que hay ahora. Exactamente, en 2004 un 37,9 por ciento; ahora, el ya citado 33,4 por ciento.

Los casos más extremos

Eso sí, la explicación vale para quienes tienen qué gastar. Caso aparte es el de aquellos hogares en los que la crisis y el paro les han situado en una situación extrema. Aquí no hay opción entre vivir al día o ahorrar. No hay opción porque no hay nada para ahorrar y el mejor de los escenarios posibles es que el cinturón, apretado al máximo, sea capaz de dar de sí para salvar un mes tras otro. Quienes se han visto sumidos en este crudo panorama es evidente que ha aumentado con la crisis.

En cualquier caso, es relevante lo apuntado anteriormente: que, sin llegar a esos casos extremos, quienes confiesan tener apuros no dramáticos para llegar a fin de mes sean proporcionalmente los mismos ahora que antes de que arrancara la crisis económica.

¿Se ha vivido por encima de las posibilidades? Las estadísticas parecen indicar que sí. La convicción general a pie de calle, también. Y es que los problemas aparecen cuando los gastos que se asumen en tiempos de bonanza se convierten en permanentes, no en eventuales o que pueden ser cortados si cambian las tornas. Por ejemplo, no es lo mismo comprar más o menos ropa, tener más o menos caprichos, salir más o menos a cenar, que comprar una casa teniendo en cuenta unos ingresos florecientes que luego se ven reducidos. Esto último obliga a responder por muchos años a un gasto fijo; de lo anterior, sin embargo, sí que se puede prescindir.

Cuando las tornas cambian y toca apretarse el cinturón, hay que contar hasta qué agujero se va a poder correr la hebilla, porque, por ejemplo, el agujero de salir menos a cenar es fácil salvarlo; el de pagar menos una hipoteca a 30 años, no.

El gasto de los hogares

Y ¿cuánto hace falta para vivir? O, mejor dicho —porque no es lo mismo—, ¿cuánto se gasta de media un hogar cada año? Pues según la última encuesta del INE, por término medio un hogar aragonés gasta 33.212 euros al año o, lo que es lo mismo, una media de 2.768 euros al mes. Lógicamente esto es una media estadística, hay hogares que pasan con mucho menos, y otros que gastan mucho más. Entre otras cosas, porque no todos tienen el mismo poder adquisitivo ni todos los hogares tienen el mismo tamaño, no es lo mismo un hogar formado exclusivamente por una pareja que por una familia de cinco miembros. Eso sí, en este indicador los aragoneses están prácticamente a la par que la media española, gastan prácticamente lo mismo por hogar al cabo de un año.

De todas formas, más allá del dato de conjunto, lo que resulta interesante en este caso es analizar cómo reparten su gasto los hogares, a qué dedican el dinero. Y uno de los aspectos curiosos es, por ejemplo, que tanto en Aragón como en la media del conjunto de España, las familias dedican el doble de dinero al año a pagar la vivienda y sus gastos —luz, calefacción, agua, basuras...— que lo que destinan a alimentación. En Aragón, según el estudio del INE, por término medio cada familia dedica 8.630 euros al año a gastos de la vivienda, sobre todo a alquileres o hipotecas, mientras que en alimentación se le van 4.413 euros al año. Y es curioso también que un hogar medio casi gaste lo mismo a alimentación que a transportes —automóvil, motos, carburantes, reparaciones mecánicas o transporte público—, apartado al que se le van a una familia aragonesa una media de 3.177 euros al año.

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