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«La responsabilidad del naufragio del Costa Concordia es solo del comandante Francesco Schettino». El comandante general de la Capitanía de Puertos, el almirante Marco Brusco, ha sido muy contundente durante su comparecencia en el Senado Italiano.
Sin embargo, Brusco se pregunta «por qué los oficiales estaban con él, los mismos que luego 'cayeron' en un bote salvavidas con el comandante, aún no han abierto la boca», según publica el diario italiano «Corriere.it».
«Si Schettino no hubiera perdido una hora, todo habría ido de maravilla»
«Verificaremos si realmente ha sido un acto de pericia de Schettino después de producirse el accidente o si fue una verdadera tontería. Existe la posibilidad de que fuera accidental. Será interesante ver gracias a la caja negra si se llevó a cabo de manera correcta el anclaje».
La «reverencia» no autorizada
El almirante Marco Brusco ha asegurado que «el establecimiento de una ruta de navegación marítima es fruto de valoraciones que toma exclusivamente el comandante que por ley es el único responsable de la conducción de la nave que busca la ruta mejor para recorrer también las proximidades de una línea de costa donde no esté prohibido navegar y siempre que se mantennga la seguridad e las personas de a bordo».
No obstante, el presidente y consejero delegado de Costa Cruceros, Pierluigi Foschi, ha asegurado en el Senado italiano que su compañía no había «autorizado» al capitán del Costa Concordia, Francesco Schettino, a realizar la maniobra de «reverencia».
Si bien, Foschi, ha asegurado que la aproximación a costa «en sí no es una maniobra arriesgada» pero no debe hacerse con un buque de gran envergadura como el siniestrado ni a tanta velocidad. Respecto a esto, Brusco ha señalado que acercarse a la costa «para saludar» es una práctica habitual en los cruceros, «no solo en los italianos».










