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François Hollande, candidato socialista, favorito de la elección presidencial, afirma que “renegociará” el acuerdo europeo del 9 de diciembre del 2011, que anunciaba una reforma de los tratados europeos para combatir la crisis de las deudas soberanas en la zona euro.
Se trata de un proyecto que afecta a todo el colectivo de la Unión Europea (UE), que había fundado en ese acuerdo toda la estrategia común de lucha contra las crisis que tienen empantanada a toda Europa.
Si es elegido en las elecciones de finales de abril y primeros de mayo, Hollande anuncia que “negociará” otro proyecto diferente “privilegiando el crecimiento y el empleo”.
Hollande confirma tal proyecto, con muchos e imprevisibles flecos europeos, en su programa oficial de gobierno, donde se avanzan 60 proposiciones concretas, en estos terrenos: crecimiento y empleo, educación, servicios públicos, sanidad y protección social, instituciones, impuestos, seguridad y justicia, bancos y finanzas, igualdad.
Hollande no propone medidas “rupturistas” en el terreno económico. Avanza viejas proposiciones “radicales” en el terreno social.
Para favorecer el crecimiento y combatir el paro, el candidato socialista propone la creación de un banco especializado en favorecer el crédito descentralizado a las pequeñas y medianas empresas, acompañados de medidas fiscales que, a su modo de ver, pudieran favorecer la creación de empleos de mejor calidad. Penaliza la “deslocalización” de las grandes empresas. Se creará una cartilla de “ahorro industrial”. Se permitirá a los sindicatos una cierta “fiscalización” de los ingresos, salarios y beneficios de los grandes directivos.
Se anuncia una “gran reforma fiscal”, con dos objetivos bien precisos: subida de los impuestos a quienes ganan y pagan más; fusión del impuesto sobre la renta y otros impuestos “paralelos”. Bancos y grandes empresas tendrán una fiscalidad mucho más “estricta”, con penalizaciones fiscales de muy distinto orden. El candidato socialista anuncia una “gran negociación” europea para intentar “imponer” un impuesto sobre las transacciones financieras.
Hollande confirma su “ambición” de crear 60.000 nuevos puestos de maestros y profesores. Medida conocida, ha suscitado muchas críticas de “burocratización”. A juicio del candidato socialista, se trata de una decisión “estratégica”.
En materia social, François Hollande es favorable a la adopción y el matrimonio homosexual, anunciando el derecho a voto de los extranjeros en las elecciones locales. En otro terreno sensible, el candidato socialista anuncia un incremento “masivo” de la construcción de “pisos sociales”, acompañados de una generalización del derecho a la sanidad, con un matiz importante: quedan por matizar las medidas de financiación práctica de tales proyectos.










