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Mucha reflexión en torno al yo, al hacia dónde vamos, qué hay que hacer, cómo mejorar el planeta, superar dificultades, ser mejores. Entre los más de ochenta invitados que llegaron a Cartagena de Indias para, hasta el próximo 29 de enero, sentarse y conversar en el marco del Hay Festival, la gran mayoría tiene poderosas historias de dolor, aprendizaje, corazón.
«Libertad» es la novela que desvela la cruda realidad de los EE.UU.
Pero hay más. Está la danesa Janne Teller, cuyo libro «Nada», primero prohibido entre los adolescentes y ahora lectura obligada en varios colegios europeos, retrataba la desesperanza de un grupo de niños que se pregunta ¿qué sentido tiene la vida? El protagonista se sube a la copa de un árbol y desde allí observa el lento deterioro del alma humana.
Teller trabajó hasta 1995 para las Naciones Unidas. Ella, economista de formación, manejó resolución de conflictos en Tanzania, Mozambique y Bangladesh. Agotada, desencantada, cuestionada, renunció y se inició en la escritura. Desde entonces no se detiene. La isla de Odín, The Trampling Cat y Ven, otras de sus obras.
Al igual que Teller, Mark Lynas, historiador británico, periodista ambiental, colaborador frecuente de «The Guardian», «Ecologist» y «Granta», se formula preguntas claves. ¿Podrá el hombre sobrevivir al cambio climático?, responderá en su conversatorio que, como todos los que se desarrollan en la ciudad amurallada, transcurre bajo almendros en flor y zaguanes coloniales.
Hablará Leonor Esguerra, monja que se enroló en la guerrilla
Junto a Franzen, llega una nómina de lujo de escritores. Está el ganador de un premio Booker, sello de garantía de las letras en inglés, Ben Okri, autor nigeriano de «El camino hambriento». Siguen el mexicano Carlos Fuentes, Daniel Alarcón, de Perú; Carmen Posadas, de Uruguay; Nélida Piñón, de Brasil; David Safier, de Alemania; Mario Mendoza y Santiago Gamboa, por Colombia. Otro colombiano radicado en los EE.UU., el escritor, ganador de un premio Juan Rulfo, Juan Carlos Botero, hablará no de su obra, sino la de su padre, el escultor Fernando Botero.
Habrá, asimismo, revelaciones entre los más de 80.000 asistentes que, se calcula, llegan hasta aquí para aprender escuchando. Una de las conversaciones que ya agotó las entradas es la de Leonor Esguerra, una monja que optó por el camino de las armas y se enroló en la guerrilla. Allí se enamoró de un líder rebelde y 25 años después confesará cómo vivió para contarlo.
Tras siete años consecutivos, el Hay festival en Cartagena cada vez se nutre más. ¿Cuál es el secreto? «La fórmula es un programa de mucha calidad, pero en un formato accesible para todos. Todos podemos disfrutar de buenas conversaciones, de buenas ideas y de buena música; no hace falta ser un experto para esto. Conseguimos convencer a gente maravillosa que nos acompañe, muchos de ellos por primera vez en Colombia», remata De la Fuente.



