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La sala de vistas del Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana se quedó ayer pequeña cuando, al filo de las 19.30 horas, el magistrado presidente del Tribunal del jurado, Juan Climent, dio la orden para convocar al ex presidente Francisco Camps y al que fuera secretario general del PP en la región, Ricardo Costa, para comunicarles el veredicto del jurado sobre la acusación de cohecho impropio que pesaba contra ellos.
La incertidumbre de más de quince horas de deliberación del jurado a puerta cerrada, y la tensión acumulada durante casi dos meses de juicio tras tres años de un calvario procesal derivado del «caso Gürtel», quedaron resueltas en favor de Camps y Costa con un veredicto favorable de no culpabilidad que, no obstante, no fue unánime. Muy al contrario, puso de manifiesto la profunda división del jurado, que por cinco votos absolutorios frente a cuatro condenatorios en las votaciones determinantes, no consiguió alcanzar los siete imprescindibles para declarar culpables a los acusados.
En definitiva, el jurado estimó que no ha quedado probado que Camps y Costa recibiesen regalos en forma de prendas de vestir de las empresas de la «trama Gürtel». Tras hacerse público el fallo, retransmitido en directo por algunas televisiones y emisoras de radio —tal era la expectación que había generado—, un estallido de júbilo de los simpatizantes de los dirigentes del PP en la sala de juicios obligó a Climent a desalojarla, ya que previamente había advertido que no toleraría manifestaciones a favor o en contra del veredicto.
Obligado a dimitir
Se ponía así final al «ratito largo» que el propio Camps vaticinó que le quedaba por delante cuando estalló este caso en febrero de 2009, y que finalmente le obligó a dejar la Presidencia de la Generalitat el pasado julio, poco después de haber arrasado en las urnas con su tercera mayoría absoluta.También Costa resultó fulminado políticamente por este caso, y tuvo que abandonar la secretaría general del PPCV, aunque —al igual que Camps— aún conserva su acta de diputado autonómico—.
El jurado, que se encontraba deliberando desde el pasado lunes, tomó en consideración distintas cuestiones como la base para su veredicto. La falta de solidez de las pruebas documentales exhibidas por la Fiscalía y la acusación popular fue una de ellas, ya que el jurado ha entendido mayoritariamente que en ningún caso se puede probar que los trajes que figuran en la contabilidad del cabecilla de la «trama Gürtel», Francisco Correa, fueran destinados a los acusados. Tampoco otorgaron credibilidad a muchos de los documentos exhibidos, al no ser de carácter mercantil. El jurado cree que no se puede establecer una relación entre las facturas y sus destinatarios reales.





