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Camps, absuelto por cinco votos frente a cuatro

En una votación por la mínima, el jurado rechaza que el ex presidente valenciano y Costa cometieran cohecho en la red GürtelLa falta de solidez de las pruebas pone fin a tres años de un proceso judicial que costó la carrera política a Camps

Día 26/01/2012
Camps, absuelto por cinco votos frente a cuatro

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La sala de vistas del Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana se quedó ayer pequeña cuando, al filo de las 19.30 horas, el magistrado presidente del Tribunal del jurado, Juan Climent, dio la orden para convocar al ex presidente Francisco Camps y al que fuera secretario general del PP en la región, Ricardo Costa, para comunicarles el veredicto del jurado sobre la acusación de cohecho impropio que pesaba contra ellos.

La incertidumbre de más de quince horas de deliberación del jurado a puerta cerrada, y la tensión acumulada durante casi dos meses de juicio tras tres años de un calvario procesal derivado del «caso Gürtel», quedaron resueltas en favor de Camps y Costa con un veredicto favorable de no culpabilidad que, no obstante, no fue unánime. Muy al contrario, puso de manifiesto la profunda división del jurado, que por cinco votos absolutorios frente a cuatro condenatorios en las votaciones determinantes, no consiguió alcanzar los siete imprescindibles para declarar culpables a los acusados.

En definitiva, el jurado estimó que no ha quedado probado que Camps y Costa recibiesen regalos en forma de prendas de vestir de las empresas de la «trama Gürtel». Tras hacerse público el fallo, retransmitido en directo por algunas televisiones y emisoras de radio —tal era la expectación que había generado—, un estallido de júbilo de los simpatizantes de los dirigentes del PP en la sala de juicios obligó a Climent a desalojarla, ya que previamente había advertido que no toleraría manifestaciones a favor o en contra del veredicto.

Obligado a dimitir

Se ponía así final al «ratito largo» que el propio Camps vaticinó que le quedaba por delante cuando estalló este caso en febrero de 2009, y que finalmente le obligó a dejar la Presidencia de la Generalitat el pasado julio, poco después de haber arrasado en las urnas con su tercera mayoría absoluta.También Costa resultó fulminado políticamente por este caso, y tuvo que abandonar la secretaría general del PPCV, aunque —al igual que Camps— aún conserva su acta de diputado autonómico—.

El jurado, que se encontraba deliberando desde el pasado lunes, tomó en consideración distintas cuestiones como la base para su veredicto. La falta de solidez de las pruebas documentales exhibidas por la Fiscalía y la acusación popular fue una de ellas, ya que el jurado ha entendido mayoritariamente que en ningún caso se puede probar que los trajes que figuran en la contabilidad del cabecilla de la «trama Gürtel», Francisco Correa, fueran destinados a los acusados. Tampoco otorgaron credibilidad a muchos de los documentos exhibidos, al no ser de carácter mercantil. El jurado cree que no se puede establecer una relación entre las facturas y sus destinatarios reales.

El descrédito de José Tomás

La figura del «sastre» José Tomás —que durante su declaración aseguró no serlo— ha sido finalmente otro de los puntales para el veredicto absolutorio, ya que el jurado entiende que incurrió en numerosas contradicciones y, en consecuencia, no otorga credibilidad al testimonio que con más dureza incriminaba a Camps y Costa.

Por contra, Isabel Jordán, una de las ex administradoras del grupo de Correa —que en una conversación grabada aseguró que su sociedad había pagado 30.000 euros a la tienda Milano «para pagar los trajes de Camps»—, atribuyó durante la vista oral este diálogo a presiones y nervios, y afirmó que nunca supo si ese dinero era para pagar las prendas, y mucho menos atribuirlas al ex presidente valenciano y a su «número dos» en el PP de la región. El jurado consideró plausibles sus explicaciones.

En cuanto al denominado «documento 71», elaborado a mano, que incluía los nombres de los acusados junto a unas cantidades de dinero, el jurado ha estimado que «carece de credibilidad» y que no se ha podido demostrar su autoría. De hecho, un foco de atención del juicio fue durante algunos jornadas si Camps y Costa habían devuelto o pagado algunos trajes de la trama. En ambos casos consideraron que así fue y valoraron el testimonio del escolta de Camps y el extracto bancario exhibido por Costa.

Y también se puso en valor la opinión de los peritos, quienes aseguraron que no se podía establecer una relación entre las facturas de la trama y conceptos reales debido a la doble contabilidad que llevaban a cabo. Estos elementos inclinaron de forma mayoritaria la decisión del jurado hacia la absolución, un veredicto que borró de un plumazo el rictus de tensión que exhibían Camps y Costa en los minutos previos.

Finalizada la lectura, el magistrado presidente, Juan Climent, comunicó el cese del jurado en sus funciones y de la incomunicación a la que se habían visto obligados para formular su veredicto. Seguidamente, ordenó que se dictara en ese mismo momento —pese a que no suele ser lo habitual— una sentencia absolutoria «in voce» para los acusados del delito de cohecho pasivo impropio.

A su salida del tribunal, Francisco Camps se limitó a dirigir un «¡muchas gracias, sois grandiosos!» a las personas que se congregaron para apoyarlo. Ricardo Costa, por su parte, indicó que «no era momento de valoraciones» y que estaba «muy contento. Voy a casa con mi familia y a ver a mis padres». La absolución de Camps es la sexta de un presidente autonómico después de las que obtuvieron Demetrio Madrid (Castilla y León); Carlos Collado (Murcia); Gabriel Cañellas (Baleares); Javier Otano (Navarra) y Juan José Ibarretxe (País Vasco).

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