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La norteamericana Jessica Buchanan y el danés Poul Hage, ambos pertenecientes a la organización Danish Demining Group, fueron capturados en las cercanías del aeropuerto de Galkayo el pasado 25 de octubre
A sangre y arena. Miembros de las fuerzas especiales estadounidenses liberaron este miércoles a dos trabajadores humanitarios que permanecían secuestrados en Somalia desde hacía más de tres meses. La estadounidense Jessica Buchanan y el danés Poul Hage, ambos pertenecientes a la organización Danish Demining Group, habían sido capturados en las cercanías del aeropuerto de Galkayo (capital de la región de Mudug norte) el pasado 25 de octubre. Solo unos días después, piratas residentes en esta región semiautónoma del país exigieron un rescate cercano a los 10 millones de dólares por su libertad.
«Cada vez era más evidente que los piratas debían cambiar de forma drástica su estrategia si querían dominar, de nuevo, este juego”, reconoce a ABC Andrew Mwangura, coordinador del Programa de Asistencia a Marineros para el Este de África. Para Mwangura, los inversores (que desde Europa dirigen la piratería en aguas del Índico) ya han puesto sus ojos en el negocio de los secuestros terrestres: «Con los barcos, los pagos se alargan durante meses (el tiempo medio de cada secuestro es cercano a los cinco meses). Por ello, ahora interesa más la captura de occidentales en tierra (el 26% de las tripulaciones son filipinas, cuyo Gobierno se niega al pago de chantajes). Dinero rápido y sin complicaciones», asegura el experto.
Pese a que el mando de Estados Unidos para África (Africom) todavía no se ha pronunciado al respecto, fuentes locales aseguran que el ataque, realizado por dos helicópteros, se produjo alrededor de las dos de la mañana en las cercanías de la ciudad de Adow. En la operación habrían fallecido al menos nueve piratas.
Diplomacia del «Tomahawk»
Aunque no es la primera vez que el Africom recurre a la diplomacia del «Tomahawk». A día de hoy, esta comandancia -en teoría, destinada a abrir vías diplomáticas con los conflictos regionales- dispone de cerca de 3.000 efectivos militares afincados en la costa de Yibuti. Y la ayuda humanitaria no parece ser su única seña de identidad.
Precisamente, desde el campamento yibutiano de Lemonnier se dirigió, en abril de 2009, el rescate del capitán Richard Phillips, secuestrado por piratas somalíes. Y precisamente, desde esta base, partieron los cuatro helicópteros que, solo cinco meses después, acababan con la vida de Saleh Ali Nabhan, por aquel entonces líder de operaciones de Al Qaida en el Cuerno de África.
Mientras, la infamia prosigue. Desde mediados de octubre, dos cooperantes españolas -la catalana Montserrat Serra Ridao (40) y la madrileña Blanca Thiebaut (30)- se encuentran secuestradas en Somalia.









