Economía

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El Banco de España augura una dura recesión en 2012 con un paro del 23,4%

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El pronóstico del supervisor contrasta con la estimación del Ejecutivo de Rodríguez Zapatero, que preveía un crecimiento del PIB este año del 2,3%

Día 24/01/2012

Se antoja esta terca crisis una llovizna fina que va minando el ánimo de España y los españoles. Y ayer, en medio del calabobos, cayó la tromba. El Banco de España certificó lo que organismos internacionales y servicios de estudios privados llevaban meses avisando y lo que el Ejecutivo socialista —mantuvo hasta su salida que España crecería un 2,3% este año— se negó a admitir: que la economía española se enfrenta, de nuevo, a una dura recesión. Las nuevas previsiones del supervisor auguran un retroceso del PIB del 1,5% en 2012 y que a lo largo de este año se destruirán unos 400.000 puestos de trabajo más, de forma que el paro llegará al 23,4% de la población activa.

«A lo largo de 2011, la modesta recuperación que había emprendido la economía española un año antes se fue debilitando, a medida que la crisis de la deuda soberana en la zona euro se fue extendiendo a un número mayor de países y se recrudecían las tensiones en los mercados financieros», explica el organismo dirigido por Miguel Ángel Fernández Ordóñez en su último Boletín Económico, publicado ayer.

El regulador confirma así que tras el estancamiento de la economía en el tercer trimestre del ejercicio pasado, entre septiembre y diciembre se contrajo ya un 0,3%, aunque el PIB cerrase el año con un tímido repunte del siete décimas. La teoría considera recesión dos trimestres consecutivos de crecimiento negativo; el Banco de España apunta que la que sufrirá la economía del país será de al menos cinco seguidos. Solo en los tres primeros meses de 2013 la economía empezará a crecer y de forma «modesta», pronostica el supervisor, que calcula que el próximo año ese crecimiento será en todo caso raquítico: del 0,2%. Lo que lleva a los técnicos del Banco de España a este mal augurio es sobre todo la caída de la demanda interna. «Una confluencia del proceso de ajuste del sector privado con el del sector público», dice el documento.

Por un lado, el gasto de los hogares se ha desplomado por el mayor desempleo y por la restricción crediticia, fruto del proceso de desendeudamiento que afrontan aún las familias. En otras palabras, por disponer de menor renta. Valga de ejemplo que las matriculaciones de vehículos particulares cerraron 2011 con una caída del 5,2%. Esa realidad de falta de liquidez afecta también a las empresas del país, que han reducido su nivel de inversión por esa misma operación de desapalancamiento. Solo el sector exterior, apunta el Boletín Económico, permite amortiguar la debilidad generalizada de la economía española. Las exportaciones, aunque perdieron fuelle en la segunda mitad de 2011, seguirán siendo el único empuje de la economía a lo largo de este año, con un crecimiento del 3,5%.

La falta de recursos afecta también a las administraciones públicas, que han tenido que reducir gastos corrientes e inversión en infraestructuras para llevar a cabo la tarea ineludible de reducir el déficit a los límites impuestos por Bruselas.

Control a las autonomías

El supervisor admite en su informe de que han sido las comunidades autónomas las principales responsables de la desviación del déficit público del 6% del PIB previsto por el Ejecutivo socialista al 8,1% calculado por el supervisor. El Banco de España considera en este sentido «urgente e imprescindible» cumplir con el objetivo de déficit —reducirlo al 4,4 % en 2012 y al 3 % en 2013. Los costes de no cumplirlos, dice, serían «muy elevados». Para ello recomienda mejorar la vigilancia y seguimiento de las cuentas de las administraciones, sobre todo las de las autonomías.

Aun así, el Banco de España advierte en diferentes párrafos de su documento de que las medidas de ajuste fiscal anunciadas por el equipo de Mariano Rajoy, así como su previsible endurecimiento, podrían tener un impacto negativo tanto en la actividad como en la evolución del paro.

El regulador prevé ya que la tasa de desempleo al cierre de 2011, aún por publicar, supere el 21,5% (4.978.300 parados) registrado en septiembre. Y que a lo largo de 2012 el nivel de empleo retroceda un 3%, lo que se traducirá en la pérdida de 400.000 puestos de trabajo; o lo que es lo mismo, una tasa de paro del 23,4%. Solo a mediados de 2013, avisa el supervisor, se comenzará a crear empleo en términos netos. Para acelerar esa realidad, el Banco de España recomienda una reforma laboral decidida, centrada en la contratación, la negociación colectiva y la moderación salarial, ligando sueldos a la productividad.

Moncloa no pone en duda los pronósticos del Banco de España. El ministro de Economía aseguró ayer que el entorno es «difícil». Es más: Luis de Guindos recogió el informe como un «incentivo» para proseguir con los ajustes y las reformas económicas que tiene en mente el Gobierno para un país en el que llueve sobre mojado.

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