Música

Música

Corizonas, los llaneros no tan solitarios

La fusión de Arizona Baby y Los Coronas presentó en la Joy Eslava madrileña su nuevo disco

Día 21/01/2012 - 12.54h

Para que un Billy el Niño se convierta en un Pat Garrett solo es necesario un pequeño empujón de sentido común. Algo de eso hay en los Corizonas, una recopilación de llaneros solitarios que han unido su vida errante. Por un lado Arizona Baby, un trío de country folk que destila aguardiente, sudor y polvo en su desnudo sonido árido. Por el otro Los Coronas, un cuarteto de refrescante surf rock capitaneado por el guitarrista todoterreno Fernando Pardo.

Por separado eran dos de las bandas más genuinas de la escena indie española. Juntas, se han convertido en un producto que acaricia ambos estilos sin abrazar ninguno. Es decir, una banda con menos carácter. La elegante sala Joy Eslava de Madrid, uno de los escenarios menos idóneos para representar un western, consagró su unión en la capital con lleno absoluto.

Era el siguiente paso tras la gira de verano «Dos bandas y un destino», en la que las dos primeras palabras resumían toda su esencia. Dos grupos de estilos dispares que alternaban sus canciones con algunas versiones de rock and roll puestas en común. El resultado, un irresistible popurrí del rock clásico en varias de sus vertientes. No obstante, lo de consumar la parte concerniente al único destino fusionando nombres y talentos en un disco común ha dado un resultado más grisáceo.

Porque aunque los Corizonas tienen mucho más de Arizona Baby que de Los Coronas, pulir las aristas musicales no les ha sentado del todo bien. Su propuesta aún llama a las puertas del Lejano Oeste, pero con menos sinceridad. Esas guitarras acústicas que escupían pólvora y whisky se han diluido entre la vorágine de electricidad de un grupo que ha dejado de sonar a un cuatrero con su guitarra frente a una hoguera en mitad de la llanura para parecerse más a una banda mexicana itinerante que trata de ganarse la vida tocando en los saloons.

Con todo, los Corizonas siguen siendo animales del Oeste. Que hayan perdido parte de su chispa no significa que hayan renunciado al rock and roll. Anoche en Madrid dejaron retazos de viejo vaquero. Como la carismática «El rancho», un tema instrumental que quizá fue lo que mejor sonó en vivo de su nuevo disco. Áspero, pedregoso, espontáneo. Aderezado con una batería y una guitarra acústica que, liberadas de la dictadura del estribillo y los riffs, alcanzaron el estado de gracia. Y mención especial para la trompeta de Yevhen Riechkalov, de una calidez que agrega al conjunto unas dosis de irresistible épica fronteriza. En el lado negativo de la balanza estuvieron cortes insulsos como «Run to the River» o «I wanna believe» que por momentos coquetearon con el peligroso rock de arena.

Lo que deshizo el empate a favor del mejor rock and roll fue el repertorio de versiones. Si algo justifica la existencia de los Corizonas es su habilidad para imprimirles carácter propio a clásicos como el «Mr. Soul» de Buffalo Springfield (uno de los momentos de órdago que sirvió de cierre para el setlist oficial), el «Supernaut» de Black Sabbath y, sobre todo, el éxito original de Johnny Kid and The Pirates «Shakin' All Over», una cover que los Corizonas tocan con tal desparpajo que merece la pena pagar la entrada de uno de sus conciertos solo por ella. De hecho, el cantante y maestro de ceremonias Javier Vielba reconoció que éste fue el tema que los unió. Viéndoles interpretarlo, se entiende perfectamente. Y se les perdonan fallos como su descafeinada versión del «Wish you were here» de Pink Floyd.

Además del arsenal ya citado, los Corizonas no se olvidaron de la artillería pesada. «Shiralee», el primer éxito de Arizona Baby, cayó en los bises. «Hey hey hey (The news today)», la canción del nuevo disco que mejor aúna carácter popular y sabor a western, abrió el recital. Se trata de un tema que libera toda su energía en el directo. Lo cerró, tras casi dos horas de concierto, una inspiradísima «I'm alive» (otra versión de un clásico del rock and roll, en este caso de Tommy James & The Shondells) que contó con David «el indio», baterista de Vetusta Morla, como músico invitado en los bongos. Un Vielba empapado en sudor dio la puntilla a la ceremonia, recordando a una frase que él mismo había dicho media hora antes para defender que sus canciones estén en inglés: «Si se suda y se mola, da igual el idioma». Desde luego, aunque a los Corizonas se les haya escapado parte de la chispa de las dos bandas que la componen, la actitud aún les sobra.

Compartir

  • Compartir

publicidad
Consulta toda la programación de TV programacion de TV La Guía TV

Comentarios:
NATIVIDAD PULIDO Es uno de los artistas más singulares del Renacimiento español. Se dedicó exclusivamente a la pintura religiosa, pero fue tremendamente original

Sigue ABC.es en...

Buscador de eventos
Búsqueda sencilla
Lo último...

Hoy en TV

Programación Televisión

Lo bello
lo útil
Últimos vídeos

El FBI libera a 105 menores víctimas de explotación...

Copyright © ABC Periódico Electrónico S.L.U.