Como buena naked, la Tuono V4R deja a la vista bastidor y motor. Además, luce un prominente terminal de escape y un agresivo frontal coronado por pequeñas ópticas en una efectiva cúpula negra; la zaga exhibe un afilado colín con plioto LED.
Equipada con instrumentación analógico digital con cuentavueltas centrado, incluye un ordenador que visualiza la muestra la marcha insertada y el mapa de inyección seleccionado. Y es que la V4R permite, a través del opcional (1.000 euros) Aprilia Perfomance Ride Control, regular el control de tracción en ocho puntos, ofreciendo distintos niveles de potencia. Por cierto, su programa Wheelie Control limita el «caballito» de la rueda delantera ante fuertes aceleraciones.
Enfocada a la conducción deportiva, ofrece una posición de conducción muy «al ataque», lo que igualmente la hace tan exigente como eficaz, gracias en parte a lo equilibrado de su bastidor de acero con parte ciclo equipada con horquilla anterior telescópica e invertida de 120 mm, monoamortiguador trasero discos delanteros de 320 mm (y trasero de 220)... Mucho por hacer con sólo 183 kg y 167,3 CV de tetracilíndrico, de 999,6 cc.


