De palacios a oficinas más modestas; de los 1600 metros cuadrados hasta los 170, y siempre en emplazamientos estratégicos, emblemáticos y visibles de los distritos más caros de Madrid. Son las características que reúnen las Delegaciones Territoriales del Gobierno en la capital. Hacerse ver, aseguran, es un requisito fundamental para obtener buenos resultados en el epicentro de las relaciones políticas, económicas, sociales y culturales del país.
Para ello, los respectivos Ejecutivos regionales han invertido en los edificios o fincas de sus sedes cuantiosas sumas de dinero. A día de hoy, el metro cuadrado de esos inmuebles oscila entre los 4.000 y los 4.900 euros, según estima el gabinete de estudios del portal inmobiliario de Vocento pisos.com con datos de diciembre de 2011.
El déficit público que arrastra el país ha llevado al actual Gobierno a sugerir a los Ejecutivos autonómicos la supresión de sus delegaciones en el exterior y que sean las embajadas las que asuman esas funciones. El responsable de Asuntos Exteriores y Cooperación, José Manuel García-Margallo, recomendó cerrarlas para evitar, en sus palabras, despilfarro, duplicidades y sinergias.
Ha sido el presidente del Principado de Asturias, Francisco Álvarez-Cascos, el que ha cogido el toro por los cuernos en este sentido para sanear las arcas de su Comunidad. No sólo fulmina su sede en Bruselas —por la que pretende obtener una suma superior a los 17,5 millones de euros en subasta pública—, sino que en seis días pasará a la historia su delegación en Madrid, ubicada en el distrito de Chamberí, donde el metro cuadrado asciende a 4.460 euros. El precio de salida para este edificio de más de 1.500 metros cuadrados es de 11,3 millones de euros. Además, establecido por decreto «ad hoc», no se creará una institución similar en la capital para representar al Principado. Sus funciones las asumirá la Viceconsejería de Relaciones Institucionales de Presidencia. La cuestión es, ciñéndose a este ejemplo: ¿son necesarias estas infraestructuras y sus organismos?
Medida que no convence
El «tijeretazo» de Cascos se mira de reojo desde el resto de delegaciones autonómicas instaladas en Madrid. Desde las más ostentosas (Casa de Cantabria y Casa de Galicia) hasta la más, por decirlo de algún modo, pequeña, (Navarra, la única que posee una oficina en la Milla de Oro, donde el m2 es el más caro de Madrid: 4.900 euros). Según el catastro, la delegación cántabra dispone de cerca de 3.000 metros cuadrados en el distrito de Retiro (4.150 euros el m2). Esta impresionante construcción cuenta con sala de juegos, capilla, salón de espectáculos,... además de asumir las funciones típicas de una delegación.
Casa de Galicia, ubicada detrás del Museo del Prado, cuenta con un palacio de 1.600 m2 que compró Manuel Fraga en 1992. Entonces fue motivo de polémica entre los partidos de la oposición. «Fue una buena inversión; tres años más tarde costaba el triple. Ya no supone un gasto. Qué mejor que este edificio para acoger a altos cargos y el presidente», explica el delegado de la Xunta, José Ramón Ónega.
Según estima Manuel Gandarias, director del gabinete de estudios Pisos.com, estos inmuebles podrían estar valorados en el mercado en más de 12 millones de euros —Cantabria— y 6,8 millones —Galicia—, aunque es difícil aproximarse debido a los usos que aparecen en el catastro. La oficina de 170 m2 de Navarra valdría 830.000 euros.
Cerca del Congreso de los Diputados, se hallan las sedes de Euskadi y la Generalitat de Cataluña. El valor del metro cuadrado en su distrito, Centro, es de 4.056 euros. En Cedaceros, en un piso de 250 m2 está la primera, valorado en más de un millón de euros. En la calle Alcalá, está la segunda, que cuenta con una oficina de 200 m2 y un establecimiento cultural de más de 400. Juntos suman un valor de cerca del millón de euros.





