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El nudo gordiano de estas conversaciones es el tipo de interés que tendrán los nuevos títulos de deuda que sustituyan a los actuales en este canje
El Gobierno griego ha recibido este miércoles a los representantes de sus acreedores privados con quienes debe negociar un acuerdo sobre una importante quita de la deuda del país, tras interrumpirse las conversaciones al respecto el pasado viernes.
Los bonistas privados están representados por el Instituto de Finanzas Internacional (IIF por sus siglas en inglés), cuyo director gerente es Charles Dallara, y Jean Lemierre, asesor especial.
En un comunicado, el IIF, con sede en Washington y que agrupa a los bancos y aseguradoras que poseen la mayor parte de la deuda privada griega, señaló que Dallara y Lemierre "han confirmado que regresarán a Atenas el miércoles para reasumir las discusiones con la cúpula del Gobierno de Grecia".
El IIF subraya en su nota que Dallara y Lemierre "han reiterado su compromiso de buscar un acuerdo sobre un canje voluntario de la deuda para Grecia y han instado a todas las partes a trabajar hacia esta meta de buena fe con sentido de urgencia".
La semana pasada, Dallara y Lemierre mantuvieron varias reuniones en Atenas con el primer ministro, Lukás Papadimos, y el ministro de Finanzas, Evangelos Venizelos, sin lograr un acuerdo.
Discrepancias sobre los nuevos títulos
El nudo gordiano de estas conversaciones es el tipo de interés que tendrán los nuevos títulos de deuda que sustituyan a los actuales en este canje que, tal y como resaltó la semana pasada el IIF, supone una reducción "sin precedentes" de la deuda griega en manos privadas, lo que significa que se le perdonarían al país 100.000 millones de euros.
Los medios griegos han indicado que el Gobierno pretende que sea del 4%, aunque estaría dispuesto a llegar al 5%, mientras que los acreedores privados habrían reducido sus demandas del 8% al 6%.
Otra discrepancia es la legislación que se aplicaría a los nuevos títulos, que Grecia quiere sea la suya propia, mientras que el IIF pretende que sea la normativa británica.
La condonación de la deuda es parte esencial del programa de rescate acordado en octubre con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Unión Europea (UE), por valor de 130.000 millones euros.






