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El último anuncio de Anagrama ha vuelto a abrir la caja de los truenos del precio fijo de la Ley del Libro en España. La editorial de Jorge Herralde comunicó la semana pasada que pondría a la venta la nueva novela de Paul Auster el 19 de enero en formato digital y exactamente 13 días antes de su publicación en papel.
La versión e-book de «Diario de invierno» tendrá, además, un precio promocional de 10,99 euros que se mantendrá hasta el día en que el libro se publique en papel (1 de febrero), que pasará a costar 14,99 euros.
El comunicado de la editorial, que Herralde vendió a la italiana Feltrinelli el pasado año, no solo llama la atención porque se trata de su primera estrategia digital, sino porque el libro tendrá un precio de salida inferior al que después mantendrá, un hecho hasta ahora insólito en el mundo editorial español y que lleva al límite la legalidad del precio fijo establecido por la Ley del Libro.
Precio único para el canal de venta
Dicha ley establece que toda persona que edita, importa o reimporta libros está obligada a establecer un precio fijo de venta al público, que podrá oscilar entre el 95 y el 100%, siendo ese margen de oferta el único al que podrán acogerse los establecimientos comerciales.
Vista la ley, Herralde (uno de los principales defensores del precio fijo en el momento de la redacción de la norma) se ha limitado a cumplirla al «jugar» con el precio de la novela, tal y como confirma Mónica Fernández, subdirectora general del Libro.
Según explica Fernández, «el precio fijo no es inamovible, es más bien un sinónimo de único, por lo que es legal, aunque van a hacer lo mismo con más libros de Paul Auster y eso es un juego curioso» . Tal y como explican desde el departamento jurídico de Libranda, encargado de asesorar a Anagrama, «los editores fijan un precio que los canales de venta no pueden modificar, pero el editor sí puede».
En Anagrama justifican la decisión para «ver si facilitando las cosas no piratean»
Pero, más allá de si Anagrama tiene o no estrategia digital (que no la tiene, y todo esto parece orientado a competir con el lanzamiento de parte de la obra de Auster en bolsillo por parte de Seix Barral), la jugada de Jorge Herralde ha servido para reabrir el debate del precio fijo en el sector editorial.
¿Futura liberalización?
Entre los principales defensores de su progresiva liberalización está Manuel Gil, de Siruela, quien reconoce que cambiar el precio de un libro «no es habitual y no es del todo normal que se baje, pero la innovación está en que se hace con un libro nuevo».
«La ley se ha convertido en un dogma y el libro está fuera del mercado de consumo»
Una postura semejante mantiene Ernest Folch, editor de B de Books, sello digital de Ediciones B. Para Folch, «las leyes se están haciendo antiguas en un mundo moderno y es necesario que el sector reflexione en voz alta y se fijen en consenso nuevas reglas del juego. Se trata de un tema tabú, el precio fijo ha sido casi una ideología, pero los argumentos con los que se ha defendido se están quedando acorralados».








