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Tanto Bildu como la “izquierda abertzale” tradicional se han apresurado a desmarcarse de los primeros incidentes de “violencia callejera” que tienen lugar tras el cese de ETA. En un intento de dejar a salvo su apuesta por la “vía política” que les ha llevado a las instituciones, se han desvinculado de la quema de contenedores por parte de una veintena de encapuchados, el lunes por la tarde noche en Bilbao, después de una manifestación convocada para protestar contra las últimas detenciones de tres presuntos miembros de ETA en Francia.
Según informó el departamento vasco de Interior, los violentos, ocho de los cuales ya han sido identificados, portaban garrafas con líquido inflamable con el que prendieron fuego a dos contenedores que previamente habían cruzado en la calzada.
En una comparecencia ante los periodistas, Batasuna ha afirmado que actos como el de Bilbao son “incompatibles” con su actual estrategia y “están fuera de lugar” porque “fortalecen la posición inmovilista de los estados”, que ha calificado de “represión y bloqueo”, evitando en cualquier caso condenar la “kale borroka”. Desde el grupo municipal de Bildu en Bilbao han denunciado que existe “un interés político” en “magnificar lo sucedido”.
Por su parte, fuentes del Gobierno Vasco han trasladado a este diario su confianza de que estemos ante “un episodio aislado” y no ante un brote de terrorismo callejero y han apremiado a la “izquierda abertzale” a que no baje la vista ante unos “hechos absolutamente condenables que este Gobierno no va a tolerar”.





