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Los aye aye (Daubentonia madagascariensis) aumentan la temperatura de su tercer dedo, el más largo y huesudo, cuando lo emplean para buscar larvas de insectos bajo la corteza de los árboles. Ya se sabía que esta falange era especialmente sensible a las vibraciones, pero ahora se ha descubierto que los aye ayes la mantienen más fría que el resto de sus dedos cuando no la necesitan para encontrar alimento.
Un equipo de la Universidad de Dartmouth (New Hampshire, Estados Unidos) ha investigado el fenómeno gracias a una serie de infrarrojos térmicos, capaces de estimar la variación de calor en la anatomía de estos lémur, los primates nocturnos más grandes del mundo, en peligro de extinción y residentes en Madagascar.
Los resultados han sido publicados en la revista International Journal of Primatology. «Hemos detectado que el dedo medio se mantenía a unos 2,3 ºC más frío que el resto cuando la articulación metacarpofalángica (MP) estaba extendida. Sin embargo, se calentaba cuando la MP se flexionaba para golpear los troncos una media de dos grados -aunque en algunos casos se registraron varianzas de hasta 6ºC-. Quizás hay mecanismos psicológicos detras de estas modificaciones que no sabemos, aparentemente solo revelan un suministro vascular dinámico».










