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Banesto arrancó ayer la ronda de presentaciones de resultados de la banca como se esperaba: destinando buena parte de sus ganancias de 2011 a provisiones, adelantándose así a los planes del Gobierno, que obligará a la banca a elevar esas dotaciones para cubrir las pérdidas del ladrillo en 50.000 millones de euros. La entidad presidida por Antonio Basagoiti incluyó en las cuentas del año pasado una partida «especial y voluntaria» de 400 millones para proteger su riesgo inmobiliario, con lo que el beneficio se desplomó un 72,8% en comparación con 2010, hasta 125,1 millones. Solo en el cuarto trimestre del año perdió 173 millones.
Banesto ha realizado así dotaciones por un total de 1.298 millones en 2011, con lo que cubre el 36% de sus activos adjudicados, sobre todo suelo.
Tanto Basagoiti como el consejero delegado de la entidad, José García Cantera, reconocieron ayer que la decisión de elevar las previsiones se tomó en estos últimos días, una vez el ministro de Economía, Luis de Guindos, empezó a desvelar su reforma. Banesto marca así la línea a seguir por el resto de entidades. En el sector no se descarta que esto obligue a algunos bancos y cajas a presentar un beneficio «cero» o incluso pérdidas. O a suprimir el dividendo.
Banesto achacó también esa caída de beneficios a una «muy mala» situación económica, sobre todo por la debilidad de la economía española. Su margen de intereses cayó un 12,4%, hasta 1.454,9 millones. El banco celebra que en ese contexto haya podido reducir su exposición inmobiliaria y alcanzar un «core capital» del 9%.






