De poco sirve que los joyeros aumenten los sistemas de seguridad, que denuncien ante las Fuerzas de Seguridad y el Orden y los políticos, que tiren la toalla dejando el negocio, que acaben heridos o que muchos mueran ejerciendo su oficio. La delincuencia en su sector ha subido imparable un 74% en los dos últimos años en la región. El balance presentado ayer por el Gremio de Joyeros, Plateros y Relojeros de Madrid habla por sí solo, contando solo con los datos de Policía Nacional —falta Guardia Civil—: 259 ataques que se traducen en 44 robos con violencia e intimidación, 100 robos con fuerza y butrones, 47 hurtos y 68 tentativas de robo.
Los 191 robos consumados suponen una media de dos robos al día. 2011 se lleva así la medalla al mayor número de hechos delictivos que ha sufrido el gremio en su historia reciente. El principal motivo, como han repetido hasta la saciedad y como denunciaba este periódico en los últimos meses es la reincidencia y la impunidad ante la misma.
Alicia Ratia, la dueña de una joyería de Villaverde que fue asaltada mediante un butrón en noviembre pasado declaraba: «Pido que metan en la cárcel a los políticos que están permitiendo que los españoles tengamos esta ansiedad. El Gobierno del PSOE se está cargando la clase media. Si vuelve a ganar las elecciones, me voy de España». No ha sido necesario su exilio y, ahora, el sector tiene depositadas esperanzas en el nuevo Ejecutivo, aunque el anuncio del nuevo Ministro del Interior, Jorge Fernández, de modificar el Código Penal para tratar la multirreincidencia no convence: creen que será insuficiente.
Interior alienta poco
«El problema de seguridad ciudadana es la impunidad de quienes no habiendo sido juzgados —pero sí detenidos muchas veces por cometer los mismos hechos—, no serán reincidentes hasta que salga la primera sentencia condenatoria. Mientras tanto serán puestos en libertad condicional a la espera de ese juicio y de esa sentencia firme que permita hablar de reincidencia penal», apuntan desde el Gremio. Por ello siguen haciendo énfasis en que la solución está en la Ley de Enjuiciamiento Criminal para obligar al juez a que pueda establecer la prisión preventiva.
De este modo, ayer solicitaron una reunión de urgencia con el nuevo ministro de Interior, Fernández, y el de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón, «con el fin de colaborar para la adopción de medidas que resulten eficaces y solucionen definitivamente esta lacra que soportan en la actualidad las joyerías», detallaron en un comunicado.
Para que quedase constancia de la importancia de su petición, informaron de que cuatro individuos detenidos «in fraganti» realizando dos butrones en las joyerías de Moratalaz y Bravo Murillo en los últimos días fueron puestos en libertad condicional el lunes.
Para más inri, los sucesos ocurridos en lo que va de año no son muy estimulantes. Además de los dos butrones, un grupo de ladrones conocidos como «la banda del extintor» han cometido dos atracos violentos con «alunizajes» en una joyería de la calle Suecia de Las Rosas, donde arramblaron con 200.000 euros. El pasado sábado, a las once de la mañana, estos mismos delincuentes intentaron atracar sin éxito el conocido establecimiento Grassy del número 1 de la Gran Vía. Un suma y sigue, desgraciadamente, habitual.
En el recuento que se presentó ayer se reflejaba que los meses con más hechos delictivos en las joyerías madrileñas en 2011 fueron noviembre (38 ataques), seguido de julio (30), octubre (28), mayo y diciembre (26) y febrero y marzo (20). Los menos problemáticos fueron septiembre (8), agosto (9), enero (16), abril (18) y julio (19). Los joyeros de la capital sufrieron más robos, asaltos y tentativas (182) que los del resto de la región (77). Ya dice el refrán que el oro se prueba con fuego, pero los joyeros quieren que deje de ser con el que emanan las pistolas y las lanzas térmicas de los rateros.




