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—¿Diga?
—Soy el periodista de ABC que está ante la puerta de su casa. Quisiera hacerle una fotografía.
—Mi abogado me ha dicho que no haga declaraciones.
—Ya, pero yo solo quiero hacerle una fotografía. Entiéndame, vengo de lejos.
—Entiéndeme tú. Para mi familia ha sido un golpe muy fuerte porque no sabían nada. Lo siento, no voy a salir.
Al igual que sus íntimos, el puñado de habitantes, apenas 300, que compone el censo de la pedanía iliturgitana de Llanos del Sotillo tampoco estaba al corriente del modo en que se ganaba la vida su convecino Juan Francisco Trujillo, quien ha declarado en dos juzgados de Andújar (Jaén) que recibió casi un millón de euros de subvención para dos empresas inexistentes y que, cuando trabajaba de chófer para el ex director general de empleo, Francisco Javier Guerrero, compraba a diario con ese dinero cocaína para él y para su jefe, al que, según expone en su testimonio, regaló también relojes, cuadros antiguos, ropa e incluso un piano con fondos públicos.
La breve conversación telefónica con ABC la mantuvo Trujillo desde la vivienda adosada que tiene en Llanos del Sotillo, que desentona con el resto de inmuebles de la calle Madreselva. Y no sólo por el color albero, que chirría en un entorno de fachadas blancas faltas de una mano de cal, sino por su costoso enrejado, por la calidad de los materiales exteriores que, según una vecina, son poca cosa en comparación con el equipamiento interior de la casa, imposible de adquirir, en su opinión, con un par de sueldos modestos.
Por este motivo a los vecinos no les ha cogido de improviso la declaración, aunque admiten que les ha sorprendido la magnitud del escándalo. «Sabíamos que había algo gordo detrás, pero no tanto», dice a preguntas de este periódico un anciano, cuya falta de aprecio al chófer se deriva al parecer de la supuesta altivez de éste. «No saluda a nadie. Se cree alguien y eso que cuando vino aquí no tenía nada», apostilla. Es lo que sugiere también una joven ama de casa, quien entiende que las propiedades de Trujillo no se corresponden con el salario que supuestamente gana un chófer de la Junta de Andalucía. Así lo expone mientras indica a los periodistas el camino a seguir para llegar a la vivienda del ex conductor de la administración autonómica: «Vais a dar con ella a la primera. Es, con diferencia, la casa más bonita de la calle».
También un coche, propiedad al parecer de la Junta de Andalucía, lleva aparcado más de un año frente a la vivienda de Trujillo. Los vecinos aseguran que el vehículo, un Opel Vectra, era utilizado por el chófer del ex director general de Trabajo cuando estaba empleado en la administración autonómica. Si fuera un vehículo a estrenar, su valor en el mercado, dado su equipamiento (sensor de aparcamiento, cristales tintados y techo corredizo) superaría previsiblemente los 20.000 euros.




