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El Gobierno andaluz, desbordado por el escándalo, reconoceel «daño» que le causa
El Gobierno andaluz se reconoció ayer desbordado por los nuevos datos del escándalo de los ERE, y reiteró su intención de combatir la corrupción. No obstante, en este escándalo los hechos demuestran con tozudez una negligencia por omisión de control por parte de la Administración andaluza.
Cuando la Agencia Tributaria alertó, primero en 2008 y luego en 2009, a la Junta de Andalucía del posible uso irregular de las subvenciones que el ex director general de Trabajo, Francisco Javier Guerrero, dio a dos empresas de su chófer, Juan Francisco Trujillo, el Gobierno andaluz zanjó el asunto remitiéndole los convenios en que se sustentaron y los pagos realizados. Fin de la historia. No consta en la documentación que se envió que se tramitara expediente de devolución de los 900.000 euros que le pagó en 2005, correspondientes a dos subvenciones.
Tampoco inició acciones legales como parte perjudicada por que el destino del dinero no fuera el que se especificaba en los convenios, aunque el abogado del Estado, en representación de la Agencia Estatal de la Administración Tributaria, así lo planteó en marzo de 2010 durante el proceso de diligencias previas.
Es más, no hizo un seguimiento de las ayudas con cargo al denominado «fondo de reptiles» o, al menos, no informó del resultado de estas pesquisas a los Juzgados de Primera Instancia e Instrucción número 1 y 2 de Andújar (Jaén), ante los que Trujillo confesó que empleó parte de las ayudas a comprar cocaína, copas y antigüedades para Guerrero.
A veinte días de la celebración del Congreso Federal del PSOE, que convertirá a Sevilla en el centro de atención de toda España, y a poco más de dos meses de las elecciones autonómicas, la nueva dimensión que ha adquirido el escándalo de los ERE, al saberse que parte del dinero de los parados se destinaba supuestamente a comprar cocaína y a fiestas, ha llevado la desolación al Gobierno andaluz. La portavoz del Ejecutivo, Mar Moreno, lamentó ayer el «inmenso daño» que el escándalo ocasiona «a la imagen del Gobierno andaluz, al presidente de la Junta y a mí misma».
Moreno intentó salvar la imagen del Ejecutivo andaluz señalando que la Junta ha puesto las ayudas ilegales en conocimiento del Juzgado. Dijo que no hay quien le gane al Gobierno de José Antonio Griñán condenando este caso. «No es que vayamos a perder un minuto defendiendo a Guerrero, es que lo estamos acusando, estamos mirando con lupa la gestión de este señor y queremos que actúe la Justicia con contundencia, no solo por el daño que se haya podido causar a los recursos públicos sino por el inmenso daño que le está causando a este Gobierno».
Rubalcaba, sin Griñán
Añadió que a todos los miembros del Gobierno «nos repele este asunto y nos repele igualmente que se nos quiera mezclar con personas deshonestas. Y por eso, a diferencia de otros gobiernos que hoy tienen incluso a sus presidentes sentados en el banquillo, nosotros no tapamos, no justificamos, no defendemos a nadie que pueda ser culpable». Más allá de la comparecencia de Mar Moreno, el presidente de la Junta de Andalucía, José Antonio Griñán, no tuvo ayer ninguna intervención en público. Ni siquiera acudió anoche al acto en favor de su candidatura a la secretaría general del PSOE que celebró en Sevilla Alfredo Pérez Rubalcaba.




