En Vídeo
En imágenes
CUENCA
La crisis también se lleva por delante el piso de acogida para reclusos y exreclusos que gestionaba Cáritas de Cuenca en la capital conquense con la ayuda de la Junta de Comunidades desde hace una década. Desde 2002, en el viejo edificio de República Argentina donde esta organización tiene su sede, este piso ha atendido a 220 reclusos que salían de las cárceles de Castilla- La Mancha, de Estremera y Aranjuez, en Madrid, dentro del Plan Regional de Inserción Social. De ellos, el 70% se ha reinsertado en la sociedad.
Según Cáritas, el programa de Voluntariado en Prisión y el Piso de Acogida es una ayuda para «recobrar la dignidad del preso y su identidad personal a través de valores que les ayuden a su reinserción de cara a vivir integrados en la sociedad».
Jardineros despedidos
Los que no se descarta que tengan que pedir ayuda a Cáritas Diocesana son los nueve jardineros municipales que trabajaban para Viveros Peñaflor, ya que han dejado de estar dados de alta en la Seguridad Social pero no tienen la carta de despido con la que cobrar el paro. Así lo denunció ayer CC.OO., sindicato que adelantó que demandará por el despido improcedente a las dos empresas adjudicatarias, la anterior y la actual (Cauler), al tiempo que avanzó que no descarta extender su denuncia al Ayuntamiento de Cuenca.
Esto ha provocado que se encuentren «en tierra de nadie», según el secretario provincial de CC.OO. Cuenca, Pedro José Lucas, porque no tienen carta de despido y no pueden cobrar las prestaciones por desempleo.












