Galicia

Galicia / A CONTRACORRIENTE

La cosa cultural

Compartir

Día 10/01/2012

ROBERTO Varela abandona la consellería de cultura y con él se esfuma el tímido intento de la Xunta del PP por encarar de una manera abierta el proyecto cultural de Galicia. Fue un esfuerzo de brevísima duración. Al poco de llegar, el conselleiro Varela, hombre de gran nivel y perfil prometedor, afirmó que la cultura gallega estaba demasiado «acomplejada y ensimismada» y que debería salir al exterior. Tocó un nervio con sus declaraciones y levantó una de esas oleadas de indignación que solo se entienden cuando ciertas palabras atinan con la verdad. Al punto, los escritores del nuevo régimen —la Galicia Estatutaria— juntaron sus letras y firmas en un manifiesto reclamando su dimisión.

Entiéndase que la solicitaban no como ciudadanos, ni siquiera como escritores, sino como portavoces autorizados de la Cultura, qué digo cultura, de la Identidad Gallega. El conselleiro, sorprendido por la virulencia de la polémica, confesó su error, pidió perdón, y llamó insistentemente a los culturetas para que no tomasen en cuenta sus palabras. Los escritores, por supuesto, no se lo perdonaron. Siguieron aceptando premios, ayudas, cargos públicos e invitaciones a congresos, vino y jamón, pero no se lo perdonaron. Varela aprendió la lección, y a partir de entonces, fue un conselleiro como los demás. En su haber, queda la imprescindible paralización de la Ciudad de la Cultura. Sin embargo, alcanzó su particular nadir en una entrevista en la que se «jactó» de que de su consellería no había salido ningún papel en castellano. Como si esa lengua fuera una infección pútrida a expurgar.

Varela se va en silencio y su cargo, descendido a Secretaría, lo recibe Anxo Lorenzo, hasta ahora responsable de convertirnos en gallegos normales y normalizados. Con su toma de posesión, termina oficialmente todo intento del PP gallego (si es que hubo intento…) por vertebrar la cultura gallega fuera de la ortodoxia nacionalista. Lengua y cultura gallegas son uno y lo mismo. La cultura deviene en instrumento de la normalización y, por consiguiente, de la obsesión identitaria.

Anxo Lorenzo pidió al tomar el cargo que «la colaboración de todos». Tópico inane que pudiera ser proferido en cualquier parte, pero aquí suena a mofa o a insulto. La cultura gallega no es cosa de todos, sino de algunos. La exclusión es el rasgo fundacional de su nuevo canon. Solo una es lengua gallega; la otra es deserción cuando no traición. El gobierno Feijóo lo ha aceptado. Ha admitido que la cultura nacionalista es la única verdadera en Galicia, e inclina la cerviz ante ello. Su gran vocación política sigue siendo la de llevar bien las cuentas. Solo les falta pedir perdón por existir y recibir la mayoría de los votos gallegos.

  • Compartir

publicidad
Últimos vídeos

El Gobierno garantiza la estabilidad del Banco de...

Lo último...

Hemeroteca

La portada de...

Un día en tu vida:

Copyright © ABC Periódico Electrónico S.L.U.