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Un informe revela los sueldos de escándalo de los dependientes de las cámaras
Parece imposible, pero es así: Un taquígrafo del Senado puede llegar a embolsarse 290.000 euros anuales(brutos), es decir, lo mismo que el Rey don Juan Carlos (incluyendo los gastos de representación del monarca). Se trata de sueldo superior en 50.000 euros mensuales al del presidente de la República Giorgio napolitano. Y no es una excepción. Un peluquero del Senado puede llegar a ganar 160.000 euros brutos al mes, un secretario 256.000 euros, un consejero 417.000 y pensiones de 375.000 euros. El gobierno de Mario Monti ya ha metido la tijera para acabar con esta situación.
Ante estos sueldos estratosféricos, y para justificarse ante los irritados ciudadanos, no es de extrañar que algunos parlamentarios italianos se pregunten si es justo que ellos ganen menos que su barbero o peluquero de la Cámara. «Solo recibimos 5.000 euros, menos de la mitad de los peluqueros del Senado; somos los únicos que no estamos tan bien pagados, se lamentan algunos, ocultando que con dietas y otros beneficios esa cifra se triplica.
Después de meses de investigaciones, la Comisión Giovannini (toma el nombre de su presidente Enrico Giovannini, presidente de la Agencia Nacional de Estadísticas) ha concluido que cada uno de los 630 diputados de la Cámara cuesta a los italianos 18.776,30 euros brutos al mes, lo que supone un 60 % más que la media europea. Ese importe se descompone así cada mes: Sueldo mensual (11.283 euros), dietas y residencia (3.503), transporte (1.331), gastos de secretaría y representación (3.690), teléfono (258), informática (41,70). Todos sus viajes son gratis, ya sea en avión, tren o barco.
Mientras los ciudadanos piden que los políticos hagan sacrificios como todos y den ejemplo, ahora descubren que destacados líderes han pasado sus vacaciones navideñas en exclusivos paraísos turísticos. Es el caso del presidente del Senado, Renato Schifani, el líder democristiano Pier Ferdinando Casini y el ex alcalde de Roma Francesco Rutelli, que han sido descubiertos relajándose en el Palm Beach Resort, en el Lhaviyani, atolón exclusivo de Maldivas. «Muchas familias como la mía –ha declarado una de las turistas “normales” al volver de las vacaciones- han sentido una gran indignación: ¿Cómo se puede pedir a los pensionistas que se estrechen más el cinturón y después marcharse a Maldivas, alojados no en las habitaciones de comunes mortales, sino en las suites más lujosas de la isla?» Las suites en el citado resort cuestan entre 2.550 y 5.700 dólares por noche.








