Desde que debutase en 1946, la Vespa ha marcado un camino único en el mundo de las dos ruedas seguido, en mayor o menor medida, por casi todos los fabricantes. Después de fabricar 70 millones de vehículos comercializados en todo el planeta, Vespa mostraba en el último salón EICMA de Milán por dónde podrían «ir los tiros» de su eterna montura ya en el nuevo milenio. Se trata de una concept bike fiel homenaje al prototipo original MP6 que diese lugar al scooter más famoso del mundo, ejemplo insuperable de creatividad y estilo italianos.
El 946, que es como se llama, encierra en su denominación 46 el año que nació la primera Vespa, y exhibe líneas marcadamente retro combinadas con soluciones de vanguardia, como la instrumentación totalmente digital. A su vez, cuenta con un nuevo monocilindro caracterizado, al parecer, por su eficiencia y baja sonoridad.
Desplaza 125 o 150 cc, e incluye, además de inyección electrónica, tres válvulas y refrigeración por aire. El exhaustivo diseño llevado a cabo por sus responsables ha vigilado en extremo la conducción del aire de admisión y la turbulencia generada en la cámara, posicionando en el punto óptimo la bujía para asegurar la mejor combustión y gestión térmica posibles. La mecánica supera la norma EU 3 de emisiones.
La variante más pequeña de este motor, que no tardará en llegar a la producción en serie y asegura las habituales fiabilidad y longevidad propios de la marca, rinde 10,3 Nm de par máximo a 7.000 rpm y una potencia de 12 CV, mientras que la más grande entrega 12,6 Nm a 6.500 vueltas y 13 CV.



