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Los equipos de emergencia no pudieron hacer nada por reanimarla
La tragedia se apoderó anoche de la plaza Madereros. Poco después de las nueve y media de la noche, un hombre avisaba desesperado al teléfono de emergencias 112: «Mi pequeña se está ahogando», pudo alcanzar a decir Miguel. Su pequeña, Maggie, de ocho meses, había entrado en parada cardiorrespiratoria después de que permaneciera bajo el agua de la bañera -en la que Miguel la bañaba- durante un tiempo indeterminado, pero que fue demasiado para el cuerpecillo del bebé.
El tiempo justo en el que Miguel, actual pareja sentimental de la madre de la pequeña, acudiera al salón, donde uno de los dos hermanos de Maggie -de trece y dos años- había tirado al suelo el televisor de esta pareja ecuatoriana. El descuido fue, en este caso, mortal. Al volver a la tina donde estaba bañando al bebé, Miguel no vio su cabeza y descubrió horrorizado que la pequeña se estaba ahogando.
El padre se despistó un momento, y el descuido fue mortal
El momento en que los servicios de emergencia se dieron por derrotados provocó una gran conmoción entre los vecinos de la calle y algunos familiares de la pequeña que se habían desplazado a la vivienda. Miguel se fundió en un abrazo desesperado con un familiar mientras se deshacía en lágrimas.




