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No es una carretera en Estados Unidos con una de esas persecuciones antológicas que vemos grabada de cuando en cuando. Tampoco es un seguimiento policial de un delincuente. En realidad, las imágenes que ilustran esta información recrean la acción real de una unidad de los Bomberos de Mijas (Málaga) a las 2.45 horas de la mañana del pasado 2 de enero tratando de evitar que un conductor despistado o un kamikaze provoque una tragedia en la carretera A-7, en dirección hacia la capital malagueña.
Los bomberos, que regresaban de una intervención propia de su quehacer con el fuego, deciden perseguir al coche que circula en sentido contrario a una velocidad desmedida y logran impedir, con las luces y sirena del coche de bomberos, sus gritos y gestos, que cuatro turismos y un camión colisionen frontalmente con el conductor. Una vez detenido el vehículo, se comprobó que la conductora era una mujer en estado de embriaguez, que se negó varias veces a realizar las pruebas de alcoholemia, así como a ser trasladada a un centro sanitario para que se determinase su nivel de alcohol en sangre. Además, en el interior del coche portaba diversas cantidades de marihuana, éxtasis y cocaína, según han informado fuentes policiales. En el registro del automóvil, los agentes encontraron 15 cogollos de marihuana, 25 pastillas de éxtasis, así como 15 bolas termoselladas que contenían cocaína.
Catorce kilómetros al revés
Con los sistemas de emergencia, los bomberos alertaron del peligro al resto de vehículos
La conductora es una vecina de Fuengirola, de nacionalidad española, nacida en 1966 y que atiende a las iniciales M.F.E. Fue puesta a disposición de la Guardia Civil acusada de un delito de desobediencia, además de otros cargos que se le pudieran imputar por conducción temeraria bajo los efectos del alcohol y tenencia de drogas.




