Cuando llevábamos algunos años desesperanzados con lo del Parque Nacional, llegó a la Consejería de Medio Ambiente un nuevo director general a quien no conocíamos los asiduos del Guadarrama. Era un abogado del Estado, muy bien preparado decían, pero ajeno al Medio Ambiente y desde luego, por lo que nosotros sabíamos, a nuestra Sierra. Muy pronto sin embargo nos dejó sorprendidos: no era mudo como sus antecesores. Hablaba y además hablaba tan claro que se atrevió a decir, yo creo que sin encomendarse a Dios ni al diablo, que a no mucho tardar el Guadarrama sería Parque Nacional. Habría que verlo, pensamos, pero en el fondo tuvimos creo la sensación de que algo había cambiado.
Y así había sido. Por primera vez alguien que sabía lo que se traía entre manos empezó a ponerle música a la letra del Plan de Ordenación que había escrito para el Guadarrama Eduardo Martínez de Pisón. Hubo que superar por supuesto muchos obstáculos, eso que había dicho de «a no mucho tardar» demostraba que todavía no conocía bien a sus clásicos, pero se salió con la suya a pesar de los cíclopes y los lestrigones que naturalmente aparecieron en el particular viaje a Ítaca del joven y entusiasta director general. Se ganó además el respeto de todos: daba la cara, aguantaba los envites y los Aurrulaques y tenía sentido del humor. ¿Quién da más? Naturalmente le ascendieron a viceconsejero y hasta a consejero le tenían que haber ascendido, pero la política es la política.
Ahora Federico Ramos de Armas es ya Secretario de Estado de Medio Ambiente del gobierno de España y sobre su mesa se encontrará con los Planes del Parque Nacional que salieron de su Consejería y de la de Castilla y León. Estamos contentos y tranquilos. Un amigo del Guadarrama está en el gobierno.



