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Los más de 86.000 empleados de la Junta de Castilla y León cobrarán lo mismo en 2012, aunque trabajarán más horas. Así lo aprobó ayer el Consejo de Gobierno que, en su plan de racionalización del gasto corriente, incluye la congelación de las retribuciones y el aumento en 2,5 horas semanales, hasta las 37,5, la jornada laboral. Además, hará especial hincapié en el control del absentismo, de modo que no todos los trabajadores de baja cobrarán el sueldo íntegro, y pondrá en marcha otras medidas de racionalización que le permitirán ahorrar 136 millones de euros al año. A esto se une una previsión de recaudar 251 millones a través de nuevos tributos como el «céntimo sanitario», el Impuesto del Patrimonio y dos ecotasas sobre la producción eléctrica y el reciclaje.






