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La «Duquesa de Alba», «Buggs Bunny» y «las brujas de Lerma», protagonistas «frikis» del Sorteo de la Lotería de la Navidad

Este año ha habido menos «personajes» que de costumbre y el salón se ha empezado a vaciar tras el madrugador Gordo

Día 22/12/2011 - 15.15h

En el reino de los «frikis» en busca de su minuto de gloria ante las cámaras que acuden año tras año al Sorteo Extraordinario de la Lotería de la Navidad, en esta ocasión, quizá por la crisis, ha habido menos «personajes» que de costumbre. No obstante, los asistentes como público, con menos disfraces, gorros u ornamentos propios de estas fechas –la austeridad ha sido patente- han mantenido, hasta el último momento, las ilusiones intactas.

Una «Duquesa de Alba» más joven (79 años), su flamante marido, su heredero, el conejo de la suerte y «las brujas de Lerma», han centrado la atención mediática. De Cayetana de Alba se ha disfrazado el abulense Enrique, que lleva casi una década viendo en vivo y en directo el sorteo. En 2010 se estrenó en el mundo del «coure» y llegó mutado en «Belén Esteban». Triunfó, igual que hoy. «A mí ya me ha tocado el Gordo», ironizaba, mirando a su consorte.

«Si me tocas, te toca... porque a mí me toca», rezaba el cartel de Buggs Bunny. «Juego 400 euros y quiero que me caiga algo para poder ayudar más a mis hermanos que están parados», explicaba el ecuatoriano Lenin, de 44 años. Junto a él, Candela, Ester y Ángela, las hadas y acompañantes de Mayte, «la bruja buena de Lerma», con trajes repletos de décimos, intentaban atrapar a la suerte.

Los 1.500 asistentes al Palacio de Exposiciones de Congresos de Madrid, que acoge por segundo año consecutivo el acontecimiento más esperado del año que marca el inicio de la Navidad, han podido soñar despiertos. Lo han hecho, como el resto de los españoles, durante tres horas y cuarto, aunque el sorteo de la Lotería de Navidad ha durado bastante más, no en vano este año tenía más números y más premios. Han fantaseado desde que comenzaron a girar los bombos, a las nueve y cuarto, hasta que a las doce y veintinueve salió el último premio que faltaba: uno de los grandes, el segundo.

Un Gordo muy madrugador ha marcado el sorteo. Su salida inesperada, a las 09.57 horas, cuando apenas había arrancado la celebración, ha hecho que la expectación bajara notablemente y que el público comenzara a marcharse. «58.268, cuatro milloooneees de eeeurosss», han cantado las gargantas de los niños del Colegio de San Ildefonso Johan Fernández, de 10 años, un pizpireto boliviano y de la ecuatoriana María José Posligua, de 13, más tímida y callada.

«Todo para Huesca y Manises»

«Ha caído íntegro en Grañén (Huesca), en Los Monegros», se ha oído entre los periodistas. Al final, ¡cosas de la vida! los 720 millones de euros vendidos por la lotera de ese pequeño municipio oscense se han ido fuera de pueblo. A tres bares, dos de ellos en la capital de la provincia, otro en la localidad de Tardienta, y a una asociación de amas de casa de Sodeto.

«Me gustaría conocer ese pueblo. Y volver a mi país y visitar Asia, y...», explicaba nervioso Johan, el otro protagonista de la mañana, junto a sus compañeros de la tabla. Era la segunda. «Me he emocionado muchísimo, me han entrado ganas de llorar, pero he sido valiente...», proclamaba orgulloso a todo aquel que le quisiera oír. Era la primera vez que cantaba. El año pasado extrajo números.

La callada y «sorprendida» María José ha participado más veces. «El premio más grande que había dado hasta hoy era un quinto de los antiguos, es decir, 50.000 euros». La numerosa familia de los pequeños estaban más exultantes que ellos, si cabe.

En un segundo plano, que no menos importante, se encontraban Rubén Gómez y Nayeli González. El primero, agobiado por las cámaras de televisión, ha estado a punto de echarse a llorar. «Estoy muy contento», ha dicho, al fin, animado por los periodistas, que le calmaban: «Tú has sacado el número. Tu papel ha sido muy importante. Enhorabuena». Mientras, la pequeña de cuarteto, la paraguaya Nayeli, de 8 años, se mostraba «superfeliz y superemocionada». No mentía: no paraba de sonreír.

Entre la banda sonora de los números y los cantos de los niños y su lluvia de premios ha ido transcurriendo una larguísima mañana en el salón, rota a las 12.29, con la llegada del segundo premio «grande»: el segundo, el 53.404, vendido en Manises (Valencia). La desbandada entre el público ha sido considerable. Los niños de San Ildefonso, sus familiares, los medios de comunicación y personal de Loterías del Estado han seguido el sorteo, prácticamente en solitario, hasta el final. Qué remedio.

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