Canarias

Canarias / palabras de un solo día

Conviértete en un hombre

Compartir

¿Cómo no vas a sufrir o extrañar si lo has hecho todo mal, rematadamente mal desde el mismísimo comienzo?

Día 15/12/2011 - 01.50h

SÍ, a ti te lo digo, desgraciado, conviértete en un hombre.

Llora cuanto quieras, pide perdón y todo lo que haga falta para conseguir integrarte en la legión de personas con sentimientos, de esas que son incapaces de hacer daño a sus semejantes, exactamente lo contrario a lo que tú has venido practicando hasta el presente.

Ya eres mayorcito y tienes experiencia, has trascendido tu estirpe en hijos que te imitan, por eso deberías saber que está prohibido lastimar, y que la culpa y el reproche social se multiplican exponencialmente cuando el blanco de la violencia es tu esposa, la misma que elegiste como compañera para pasar con ella días felices.

¿No prometiste honrarla, amarla y defenderla, en la salud y la enfermedad? ¿Qué clase de honra es la que brindas con el maltrato?, ¿cuándo un empujón o tres cachetadas elevaron la dignidad de alguien?

Ahora te lamentas, ¡insiste con los mensajes! Acosa por teléfono, a la mañana, a la tarde, promete que irás a encontrarla a la noche, fija una hora, ¿te parece bien las 8? Pues eso corazón, a las 20 en punto paso por tu casa.

Si ya te fuiste, ¿a qué viene tanto hostigamiento?, te lo dijeron muchas veces, es imposible estar a tu lado, destruyes lo que tocas a fuerza de maldad, incapaz de reprimirla, ni siquiera con aquellos a los que se supone deberías querer más que a nadie.

No eres más que un número, una estadística lamentable que cuenta víctimas y victimarios desaprensivos, en uno de los cuales te has convertido.

Igual lees este artículo, al que podrías llegar por casualidad, rastreando la cantidad de maltratadotes pescados in fraganti por la policía o entregados en comisaría recitando las palabras acostumbradas: «Arrésteme sargento, la maté porque era mía».

Vete a freír espárragos. ¡Reacciona!, estás enfermo y bien que lo lamento, procúrate ayuda, busca un médico, un cura, un policía, un amigo y cuéntale tu problema.

Que te alivien el tormento o te detengan antes de hacer algo irreversible, que incrementará tu condición de desgraciado a niveles insoportables.

Conviértete en un hombre, demuestra que eres un macho confesando debilidades, no con los puños, llorando tú, no haciendo llorar, protegiendo la inocencia, no condenándola a repetir la historia cuando la mayoría de edad les explote el orgullo de actuar del modo que aprendieron en casa.

Dices que sufres mucho, que extrañas, que no consigues olvidar, ¿cómo no vas a sufrir o extrañar si lo has hecho todo mal, rematadamente mal desde el mismísimo comienzo?

Aún estás a tiempo, no para restaurar la relación que te has encargado de dinamitar, sino para iniciar una nueva vida: conviértete en un hombre.

Y un último consejo, si el exceso de hormonas o lo que fuese te recalienta el hipotálamo, por favor, invierte la rutina de actuación: no mates primero y dejes el suicidio para el final, hazlo al revés.

  • Compartir

publicidad
Últimos vídeos

Detenido en Francia O.Gurruchaga, jefe del aparato...

Lo último...

Hemeroteca

La portada de...

Un día en tu vida:

Copyright © ABC Periódico Electrónico S.L.U.