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Diputados conservadores le piden que defienda en Bruselas «como un bulldog» los intereses británicos. Sus socios de gobierno le animan a ser constructivo para evitar que el Reino Unido se quede fuera
El primer ministro británico se sentará hoy en la cumbre de los 27 en una posición de irremediable debilidad. Varios diputados conservadores le piden que acuda a defender «como un bulldog» los intereses británicos. Que saque algo a cambio. Un «mecanismo de freno» para proteger la posición de la City como centro financiero, según los euroescépticos moderados, o un referéndum para «repatriar» poderes, según le demandaban esta semana dos ministros y el alcalde de Londres, Boris Johnson.
El drama de Cameron es que esta presión le obliga a jugar a ganar (algo) en un partido en el que se trata de evitar perder (todo), mientras sus socios de gobierno liberales y la burocracia diplomática le animan a ser constructivo para evitar que el Reino Unido se quede fuera. Y es que, esta vez, el tándem «Merkozy» ha dejado claro que no le esperan. Y que se si pone pedigüeño harán un acuerdo a 17 y no a 27.
Es el mensaje que emana del llamado «Grupo de Fráncfort» que forman Barroso, Draghi, Juncker (presidente del Eurogrupo) y Olli Rehn (comisario de Economía) junto con Merkel y Sarkozy. «Se exagera esta amenaza de que el Reino Unido se quede al margen, aunque Cameron tiene una posición muy difícil», nos explica Stephen Booth del «think-tank» euroescéptico moderado Open Europe. Otros, sin embargo, creen que si se consolida una Europa a dos velocidades, Londres solo podrá ser el líder del círculo externo, con menos peso para proteger su sector financiero y su industria ante un núcleo que ha armonizado su política presupuestaria, laboral, el impuesto de sociedades y una tasa tipo Tobin.






